Por qué los aranceles a China podrían ser la clave para un reequilibrio económico global
- Las relaciones comerciales entre Estados Unidos y China están en riesgo debido a los aranceles propuestos.
- Los aranceles tienen potencial para reconfigurar las cadenas de suministro globales.
- Los mercados emergentes podrían beneficiarse del cambio en la producción manufacturera china.
Los aranceles se han convertido en un tema candente en la política económica mundial, especialmente en lo que respecta a China. Los aranceles, que en un principio fueron promovidos por Trump, ya no son sólo una estrategia conservadora; ahora también son una parte importante de la estrategia demócrata.
El presidente Biden, por ejemplo, ha impuesto aranceles aún más altos que Trump a los productos chinos.
Dado que es probable que estos aranceles persistan independientemente de quién gane las futuras elecciones, vale la pena explorar cómo podrían afectar al mundo, las futuras relaciones comerciales entre Estados Unidos y China y, probablemente, sus inversiones.
Los aranceles son la clave de las relaciones comerciales entre Estados Unidos y China
En las últimas semanas, el debate sobre los aranceles se ha vuelto a calentar. Se espera que la administración Biden anuncie nuevos aumentos de los gravámenes sobre los productos fabricados en China, incluidos los vehículos eléctricos, los semiconductores y los minerales clave.
Esto se produce después de múltiples retrasos mientras la administración revisaba las modificaciones propuestas a los aranceles impuestos originalmente bajo Trump en 2018 y 2019. China, en respuesta, ha instado a Estados Unidos a levantar todos los aranceles sobre sus productos.
El gobierno chino sostiene que estos aranceles son perjudiciales no sólo para China sino para la economía mundial, y ha pedido reiteradamente su eliminación en recientes conversaciones diplomáticas.
A pesar de estos llamamientos, parece poco probable que Estados Unidos dé marcha atrás por completo con su estrategia arancelaria en el futuro cercano, dados los factores geopolíticos y económicos más amplios en juego.
Por qué las tarifas no siempre funcionan según lo previsto
Se supone que los aranceles encarecen los bienes importados, lo que incentiva a los consumidores a comprar productos nacionales. Pero en la práctica, las cosas son un poco más complicadas debido a tres razones clave:
1. Depreciación de la moneda: cuando un país como Estados Unidos impone aranceles a los productos de otro país, la moneda del país en cuestión suele depreciarse.
Este cambio de moneda puede hacer que las exportaciones de ese país sean más baratas y las importaciones más caras para sus consumidores. Por ejemplo, después de que Trump impusiera aranceles a los productos chinos, el yuan chino se depreció significativamente.
Esta depreciación contrarresta algunos de los efectos previstos de los aranceles, haciéndolos menos impactantes de lo esperado.
2. Elusión de aranceles por parte de las empresas: las empresas chinas son expertas en encontrar formas de eludir los aranceles. Por ejemplo, pueden trasladar la producción a terceros países como Vietnam o México y rebautizar sus productos como “Hecho en Vietnam” o “Hecho en México” para eludir los aranceles estadounidenses.
Alternativamente, podrían enviar componentes a esos países para su ensamblaje, complicando aún más los esfuerzos para restringir las importaciones chinas.
Estas estrategias diluyen el impacto de los aranceles, haciéndolos menos eficaces para proteger a las industrias nacionales.
3. Impacto en los fabricantes estadounidenses: Por último, los aranceles aumentan el costo de los bienes intermedios, es decir, aquellos materiales y componentes que son esenciales para los fabricantes estadounidenses.
Por ejemplo, los aranceles al acero y al aluminio implican mayores costos de producción para los fabricantes de automóviles y electrodomésticos estadounidenses y otras industrias que dependen de esos materiales.
Esto puede debilitar la posición competitiva de las empresas estadounidenses, tanto a nivel nacional como global, ya que enfrentan costos más altos y márgenes de ganancia más bajos.
A pesar de estos desafíos, los aranceles no carecen totalmente de fundamento. Aún pueden desempeñar un papel crucial en la reconfiguración de las cadenas de suministro globales e incentivar cambios en el comportamiento económico, tanto dentro de China como en todo el mundo.
¿Los aranceles realmente están impulsando a China hacia la reforma económica?
La actual estrategia económica de China se basa en gran medida en la sobreproducción y en prácticas exportadoras agresivas. El gobierno subsidia a los fabricantes, lo que genera un exceso de productos baratos en el mercado global.
Si bien esto ha ayudado a China a convertirse en una potencia manufacturera, también ha provocado algunos problemas importantes.
Las empresas chinas a menudo operan con márgenes de beneficio muy estrechos y su sobreproducción masiva genera montañas de bienes sin vender y una deuda corporativa significativa.
Esta estrategia también suprime los salarios y daña el consumo interno, ya que las empresas recortan costos para mantenerse a flote.
Los aranceles, particularmente los provenientes de mercados importantes como Estados Unidos y Europa, podrían empujar a China a repensar este modelo insostenible.
Al dificultar que las empresas chinas inviertan sus excedentes en el mercado global, los aranceles podrían obligar a China a reducir la sobreproducción y centrarse más en el consumo interno y el crecimiento sostenible.
Curiosamente, esto es similar a lo que experimentó Japón a finales del siglo XX.
El gobierno de Japón también promovió la manufactura a través de un financiamiento agresivo, pero lo equilibró con políticas para estabilizar los precios y evitar el exceso de capacidad.
China, por otra parte, ha recurrido a un exceso de capacidad, lo que ha exacerbado las tensiones comerciales globales. Los aranceles podrían ser el garrote que impulse a China a adoptar políticas económicas más equilibradas.
Los beneficios no deseados de los aranceles
Una de las consecuencias no deseadas pero positivas de los aranceles a China es el potencial de desarrollo económico en otras partes del mundo, particularmente en el Sur Global.
Para evitar los aranceles, las empresas chinas podrían trasladar su producción a países como Vietnam, Indonesia, México o Marruecos, lo que expandiría la riqueza manufacturera a esas regiones, donde se necesita desesperadamente.
Por ejemplo, según The Economist, la inversión extranjera directa (IED) de China en el sector manufacturero aumentó a un récord de 162.000 millones de dólares en 2023, y casi tres cuartas partes de esa cantidad se destinaron a países en desarrollo.
Esta tendencia ya está beneficiando a naciones que son significativamente más pobres que China, proporcionando empleo y fomentando el crecimiento económico.
Desde una perspectiva de inversión, este cambio presenta oportunidades. Los inversores podrían considerar los mercados emergentes del sudeste asiático, África y América Latina como áreas de crecimiento potencial.
Las empresas de estas regiones se beneficiarán de la afluencia de inversiones chinas, lo que podría conducir a una mayor capacidad de producción, una mejor infraestructura y un mayor crecimiento económico.
¿Una nueva fase de la globalización?
El impacto más amplio de los aranceles sobre China podría ser la aceleración de una nueva fase de globalización. Durante gran parte de las últimas dos décadas, la globalización se ha caracterizado por el ascenso de China como centro manufacturero del mundo.
Esto ha provocado un crecimiento económico significativo en China, pero también ha creado desequilibrios en la economía mundial.
Muchos países se han vuelto muy dependientes de los productos chinos baratos, mientras que China ha acumulado grandes superávits comerciales y ha ejercido una influencia considerable sobre las cadenas de suministro globales.
Los aranceles podrían ayudar a romper este patrón al fomentar la redistribución de la manufactura entre diferentes regiones.
A medida que las empresas chinas trasladan su producción a otros países, podríamos asistir al surgimiento de una economía global más equilibrada, con una producción distribuida de manera más uniforme entre múltiples regiones.
Para los inversores, este es un área clave que hay que vigilar. Las empresas que logren posicionarse con éxito durante esta transición, ya sean empresas locales o multinacionales extranjeras, podrían convertirse en líderes en la próxima ola de globalización.
Países como México y Marruecos ya están dando un paso adelante y satisfaciendo parte de la demanda de reubicación. Otros países de Europa, como los Países Bajos o Irlanda, tal vez podrían aprovechar estas oportunidades.
Invertir en empresas bien posicionadas en estos mercados emergentes podría generar importantes rendimientos a medida que estos países avanzan en la cadena de valor.
En conclusión, si bien los aranceles suelen considerarse una herramienta económica burda e ineficiente, podrían cumplir una finalidad estratégica en la compleja economía global actual.
Al presionar a China para que reconsidere su modelo económico y alentar la expansión de la manufactura a otras regiones, los aranceles podrían ayudar a crear una economía global más equilibrada y sostenible.
Será interesante seguir cómo el próximo presidente de Estados Unidos abordará las ahora tensas relaciones comerciales entre Estados Unidos y China.
¿Qué contiene el nuevo acuerdo de paz EE. UU.-Irán? Esto es lo que sabemos
Subida en Asia impulsa Hang Seng, Kospi y Nikkei 225 por posible acuerdo EE. UU.-Irán
Nikkei 225 y Kospi se disparan tras caída de rentabilidades en Japón y Corea del Sur
Xi recibió a Trump y a Putin y dejó claro el apalancamiento de China
ZiG de Zimbabue: moneda respaldada por oro se mantiene estable pese a riesgos
No se encontraron resultados
Cargando artículos...
Failed to load articles. Please try again.