De qué manera el destino de Michel Barnier como primer ministro francés depende de la discreción de Marine Le Pen

De qué manera el destino de Michel Barnier como primer ministro francés depende de la discreción de Marine Le Pen
Vatsala Gaur
06 sept 2024, 13:08 P. M.
  • La capacidad de Barnier para llegar a un acuerdo con Le Pen podría ser crucial para aprobar el presupuesto de 2025.
  • El partido de extrema derecha busca reformas electorales e influencia sobre decisiones políticas clave.
  • Los expertos expresaron dudas sobre si Le Pen derrocará al gobierno de inmediato.

La nominación de Michel Barnier como primer ministro de Francia ha supuesto cierto alivio para el presidente Emmanuel Macron después de semanas de incertidumbre política.

Sin embargo, este respiro podría ser de corta duración, ya que el destino de Barnier ahora depende de Marine Le Pen, líder del partido de extrema derecha Agrupamiento Nacional (RN).

Le Pen, rival de Macron desde hace mucho tiempo, ha emergido como un factor decisivo en el nuevo panorama político, con el poder de apoyar al gobierno de Barnier o unir fuerzas con la izquierda para derrocarlo.

Las elecciones legislativas anticipadas de este año dieron como resultado un parlamento sin mayoría, lo que debilitó al partido centrista de Macron y dio al RN de Le Pen una fuerte posición negociadora.

Aunque Macron disolvió el parlamento en junio para frustrar el ascenso de la extrema derecha, la medida fracasó y posicionó a Le Pen como una figura crítica en la asamblea.

Ahora, su decisión de apoyar u oponerse a Barnier podría determinar la estabilidad del gobierno de Francia.

Encontrar puntos en común con Le Pen

Le Pen ha dejado claro que su decisión dependerá del discurso de Barnier ante el Parlamento.

"Va a ser extremadamente difícil, no por el propio Barnier, sino por la aritmética parlamentaria", dijo Florence Portelli, una alcaldesa de centroderecha que conoce a Barnier desde hace años, en un informe del Financial Times.

Si Le Pen y su partido deciden respaldar una moción de censura, podría significar un desastre para Macron, que ha pasado semanas buscando un primer ministro capaz de sobrevivir en un parlamento dividido.

La postura de Le Pen es crucial no sólo para la supervivencia inmediata de Barnier sino también para el funcionamiento a largo plazo de su gobierno.

El RN tiene más escaños en el Parlamento que el campo centrista de Macron, y su respaldo será esencial para aprobar el presupuesto de 2025 y cualquier prioridad legislativa que le siga.

Barnier se enfrenta a la difícil tarea de encontrar puntos en común con Le Pen, a pesar de su historial de oposición a la extrema derecha a lo largo de su carrera política.

En una entrevista con el FT, Barnier expresó su escepticismo sobre Le Pen, afirmando: "Creo que ella nunca ha abandonado su profundo deseo de sacar a Francia de la UE, incluso si ha atenuado su euroescepticismo en recientes campañas electorales".

A pesar de estas diferencias, Barnier puede no tener otra opción que dialogar con Le Pen y su partido si quiere sortear las complejidades del nuevo parlamento.

El izquierdista Nuevo Frente Popular, que obtuvo la mayoría de los escaños pero no alcanzó la mayoría, ya ha prometido oponerse a Barnier.

Esto deja a Barnier dependiente del apoyo tácito de la extrema derecha para evitar ser expulsado del cargo.

Las condiciones de apoyo de la extrema derecha

La Agrupación Nacional ha dejado claras en los últimos días sus condiciones de apoyo.

El partido de Le Pen está impulsando medidas en materia de poder adquisitivo, seguridad, inmigración y reforma electoral para introducir una representación más proporcional en las elecciones parlamentarias.

El senador centrista y aliado de Macron, Hervé Marseille, dijo en una entrevista con Le Monde: "Marine Le Pen le da el beso de la muerte a esta y a aquella figura. La Agrupación Nacional tiene 142 diputados; no se los puede ignorar".

La pregunta es si Barnier, que también debe satisfacer a sus partidarios de centroderecha y centro, puede satisfacer las demandas de la extrema derecha sin comprometer sus propios principios políticos.

Uno de los desafíos inmediatos de Barnier será abordar la situación económica y financiera de Francia, que se espera que implique difíciles recortes presupuestarios.

Sin embargo, la extrema derecha se opone a muchas de las medidas de austeridad que pueden ser necesarias para abordar los graves problemas de deuda de Francia.

"Barnier parece cumplir al menos uno de los criterios que habíamos exigido, que era tener a alguien que respetara las diferentes fuerzas políticas y fuera capaz de hablar con el Agrupamiento Nacional", dijo Le Pen.

"Esto será útil, ya que serán necesarios compromisos para resolver la situación presupuestaria".

¿Qué dicen los expertos?

A pesar del potencial de conflicto, algunos analistas creen que el RN podría optar por esperar el momento oportuno en lugar de derrocar inmediatamente al gobierno de Barnier.

El encuestador de OpinionWay, Bruno Jeanbart, observó en Politico: "Tienen el destino del gobierno en sus manos, pero no estoy seguro de que les convenga derrocarlo demasiado rápido".

Le Pen puede ver el valor de permitir que Barnier gobierne por el momento, sabiendo que una crisis política podría funcionar a su favor en las próximas elecciones presidenciales.

"Podrían dejar que las cosas sucedan hasta la próxima elección presidencial", agregó Jeanbart, sugiriendo que el RN entiende los desafíos de gobernar sin ganar la presidencia.

Paul Taylor, investigador visitante senior del Centro de Política Europea, observó en The Guardian:

La supervivencia del gobierno de Barnier está lejos de estar garantizada, y las próximas semanas serán cruciales para determinar si puede navegar en las traicioneras aguas de la política francesa.

Mientras Barnier se prepara para elegir su gabinete y delinear sus planes en el parlamento, todas las miradas estarán centradas en Le Pen y su partido.

Su decisión no sólo determinará el destino inmediato del gobierno de Barnier, sino que también dará forma a la trayectoria del panorama político de Francia en los próximos años.

Para Macron, lo que está en juego es mucho. Tras siete semanas de búsqueda de un primer ministro que pueda sobrevivir en un parlamento dividido, la perspectiva de que Francia se vuelva "ingobernable" es cada vez más grande.

Si Barnier no logra conseguir el apoyo de la extrema derecha, el país podría enfrentarse a otra crisis política, con consecuencias impredecibles para su futuro.