Peso mexicano supera 17,8 por dólar por riesgos geopolíticos y datos débiles

Peso mexicano supera 17,8 por dólar por riesgos geopolíticos y datos débiles
Noris Soto
24 mar 2026, 17:42 P. M.
  • El peso se debilita por encima de 17,8 por dólar ante la intensificación de los riesgos globales.
  • El petróleo se acerca a los 100 dólares, avivando temores inflacionarios y respaldando al dólar estadounidense.
  • La actividad en México cae 0,9% y la inflación alcanza 4,63% en datos de marzo.

El sentimiento de los inversores se debilitó ante un nuevo episodio de incertidumbre geopolítica y datos domésticos débiles, empujando al peso mexicano por encima de 17,8 por dólar estadounidense y revirtiendo su recuperación reciente.

La divisa, que había mostrado señales de estabilización, volvió a sufrir presión a medida que empeoró el apetito por riesgo global.

Las tensiones geopolíticas afectan el sentimiento

La renovación de tensiones en Oriente Medio fue un factor clave de la volatilidad. 

Informes sugirieron que Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos podrían involucrarse más directamente en el conflicto, mientras las esperanzas de desescalada se desvanecieron después de que funcionarios iraníes negaran mantener conversaciones directas.

La perspectiva de una escalada regional más amplia añadió incertidumbre a los mercados globales.

El cambio en el sentimiento impulsó al dólar estadounidense, típicamente considerado un activo refugio en periodos de tensión geopolítica. 

A medida que los inversores rotaron hacia activos denominados en dólares, el peso y otras monedas de mercados emergentes afrontaron nueva presión vendedora.

La depreciación del peso refleja una combinación de choques externos y crecientes preocupaciones sobre las perspectivas económicas domésticas de México.

El repunte del petróleo y la fortaleza del dólar aumentan la presión

Los mercados energéticos agravaron la tensión, con el Brent recuperándose hacia los 100 dólares por barril ante el temor a interrupciones de suministro vinculadas al conflicto en Oriente Medio.

El repunte de los precios del petróleo ha reavivado las preocupaciones sobre la inflación global, que previamente mostraba señales de moderación.

Los precios energéticos más altos han complicado las perspectivas para los bancos centrales, particularmente en las economías avanzadas. 

En Estados Unidos, los operadores han reducido las expectativas de recortes de tipos en 2026, respaldando nuevas ganancias del dólar.

El ensanchamiento del diferencial de tipos de interés ha añadido presión sobre las monedas de mercados emergentes al influir en los flujos de capital.

Para México, la combinación de precios del petróleo elevados y un dólar más fuerte presenta un escenario desafiante. 

Si bien precios del crudo más altos pueden apoyar los ingresos del gobierno, también aumentan la volatilidad del mercado y las presiones inflacionarias, lo que pesa sobre la divisa en el corto plazo.

Datos domésticos débiles aumentan los riesgos a la baja

Los indicadores domésticos han minado aún más al peso. 

El índice de actividad económica de México se contrajo 0,3% interanual en enero de 2026, revirtiendo una expansión del 3,3% en el mes anterior y registrando su caída más pronunciada desde agosto de 2025.

El sector manufacturero, pilar clave de la economía estrechamente ligado a la demanda de Estados Unidos, también mostró signos de debilidad, con la producción cayendo un 3%.

La desaceleración de la actividad industrial pone de manifiesto la vulnerabilidad del crecimiento impulsado por las exportaciones en un contexto de condiciones domésticas más débiles e incertidumbre externa.

Estos datos han reforzado la cautela de los inversores, dado que las preocupaciones sobre la desaceleración del crecimiento coinciden con un entorno global más desafiante.

La inflación complica el panorama de política

Sumando presión, los datos de inflación de mediados de marzo superaron las expectativas. 

Los precios al consumo subieron 4,63% interanual, lo que apunta a presiones persistentes sobre los precios.

La lectura más alta de lo esperado complica el panorama para la política monetaria.

Para el Banco de México, los datos presentan un dilema de política. 

Mientras que la desaceleración de la actividad económica podría justificar típicamente una relajación, la inflación elevada limita el espacio del banco central para recortar tasas.

Esta tensión entre apoyar el crecimiento y mantener la estabilidad de precios ha incrementado la incertidumbre sobre las decisiones de política futuras.

Las perspectivas siguen siendo inciertas

La trayectoria del peso probablemente dependerá de la interacción entre el sentimiento de riesgo global y los fundamentales domésticos.

Las tensiones geopolíticas sostenidas, en particular en los mercados energéticos, podrían seguir apoyando al dólar y pesar sobre las monedas de mercados emergentes. 

Al mismo tiempo, los datos económicos entrantes serán críticos para conformar las expectativas sobre el crecimiento de México y la trayectoria de la política.

Hasta que haya mayor claridad en ambos frentes, se espera que el peso siga siendo volátil, reflejando su exposición tanto a choques externos como a desafíos económicos domésticos.