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La economía de Nueva Zelanda sale de la recesión, pero sigue en riesgo

La economía de Nueva Zelanda sale de la recesión, pero sigue en riesgo
Diya Poddar
20 jun 2024, 13:46 P. M.
  • El PIB de Nueva Zelanda creció un 0,2% en el primer trimestre de 2023, saliendo de la recesión.
  • Crecimiento impulsado por una inmigración sin precedentes, con una caída del PIB per cápita del 0,3%.
  • El turismo, otro sector vital, también está luchando por recuperar el impulso previo a la pandemia.

Nueva Zelanda ha salido de una recesión que vio dos trimestres consecutivos de contracción económica en un lapso de 18 meses.

Las cifras oficiales publicadas el jueves revelaron que el producto interno bruto (PIB) del país creció un 0,2 por ciento en el primer trimestre del año, tras una caída del 0,1 por ciento en el trimestre anterior.

Este modesto crecimiento, impulsado principalmente por el aumento de la población debido a una inmigración récord, no ha disipado las preocupaciones sobre la salud subyacente de la economía.

Crecimiento económico impulsado por el aumento de la población

Si bien el ligero repunte del PIB superó las expectativas, fue recibido con poco entusiasmo. El principal impulsor de este crecimiento fue el aumento de la población a partir de niveles de inmigración sin precedentes.

Sobre una base per cápita, el PIB de Nueva Zelanda en realidad cayó un 0,3 por ciento en el primer trimestre, marcando la sexta caída trimestral consecutiva. Esto indica que el aparente crecimiento económico está enmascarando debilidades estructurales más profundas.

Desafíos económicos persistentes

A pesar de salir de la recesión, la economía de Nueva Zelanda continúa enfrentando desafíos importantes. La alta inflación y los elevados costos de endeudamiento han proyectado una larga sombra sobre el panorama económico.

La ministra de Finanzas, Nicola Willis, reconoció las dificultades que enfrentan los neozelandeses, que todavía luchan con la actual crisis del costo de vida.

El gobierno ha enfatizado la necesidad de una gestión fiscal prudente y de impuestos más bajos para ayudar a aliviar la presión económica sobre los hogares.

Las consecuencias de la pandemia de COVID-19 han dejado impactos duraderos en los sectores económicos clave de Nueva Zelanda, en particular la agricultura y el turismo. Estos sectores, cruciales para la economía del país, se vieron muy afectados durante la pandemia y han tardado en recuperarse.

La decisión del Banco de la Reserva de Nueva Zelanda de aumentar las tasas de interés a un máximo de 14 años, con el objetivo de frenar algunas de las tasas de inflación más altas del mundo desarrollado, ha frenado aún más la actividad económica.

La respuesta del gobierno y las perspectivas futuras

En respuesta a los desafíos económicos, el gobierno de coalición de centroderecha del primer ministro Christopher Luxon dio a conocer un presupuesto el mes pasado que incluye recortes de impuestos por valor de 14.700 millones de dólares neozelandeses (9.000 millones de dólares) durante los próximos cuatro años.

Esta estrategia fiscal tiene como objetivo estimular el crecimiento económico y brindar alivio a los neozelandeses agobiados por los altos costos de vida. Sin embargo, aún está por verse la eficacia de estas medidas para lograr una recuperación económica sostenible.

Los economistas han señalado que, si bien la cifra general de crecimiento del PIB sugiere una recuperación, los datos subyacentes revelan una fragilidad económica constante.

Luchas sectoriales específicas y recuperación potencial

El sector agrícola, piedra angular de la economía de Nueva Zelanda, sigue enfrentando obstáculos. La pandemia interrumpió las cadenas de suministro y redujo la demanda de exportaciones agrícolas, mientras que las condiciones climáticas adversas han agravado aún más estos desafíos.

Los esfuerzos por impulsar la productividad agrícola y diversificar los mercados de exportación son fundamentales para revitalizar este sector.

El turismo, otro sector vital, también está luchando por recuperar el impulso anterior a la pandemia. Las restricciones a los viajes internacionales y los actuales problemas de salud han obstaculizado la recuperación del turismo, que anteriormente contribuía significativamente al PIB de Nueva Zelanda.

El gobierno y las partes interesadas de la industria están trabajando en estrategias para atraer turistas de regreso al país, pero se espera que la recuperación de este sector sea gradual.

Conclusión

La salida de Nueva Zelanda de la recesión marca un paso positivo, pero la economía sigue en terreno inestable. El crecimiento impulsado por el aumento de la población debido a la alta inmigración no es suficiente para abordar los problemas estructurales más profundos que plagan la economía.

La alta inflación, los elevados costos de endeudamiento y las luchas en sectores específicos siguen planteando desafíos importantes. La propuesta presupuestaria y las estrategias fiscales del gobierno apuntan a estimular el crecimiento, pero su éxito dependerá de abordar las debilidades económicas subyacentes y fomentar una recuperación sostenible.