Biden conmemora los dos años de la Ley CHIPS y EE. UU. aspira a una producción mundial de chips del 30 % para 2032

Biden conmemora los dos años de la Ley CHIPS y EE. UU. aspira a una producción mundial de chips del 30 % para 2032
Diya Poddar
09 ago 2024, 13:40 P. M.
  • Estados Unidos pretende producir el 30% de los chips semiconductores mundiales para 2032 bajo la Ley CHIPS.
  • Se anunciaron 400 mil millones de dólares en inversiones desde la aprobación de la Ley CHIPS en 2022.
  • Se crearon 115.000 nuevos empleos en los sectores de fabricación y construcción en el sector de semiconductores.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, conmemoró el segundo aniversario de la Ley CHIPS y Ciencia destacando los importantes avances que Estados Unidos ha logrado en la fabricación de semiconductores.

La ley, aprobada en 2022, tiene como objetivo revitalizar la producción nacional de chips y reforzar la posición del país en tecnologías avanzadas como la inteligencia artificial (IA). Las declaraciones de Biden subrayan el impacto de la ley, que ha dado lugar a importantes inversiones y creación de empleo en la industria de los semiconductores.

Del 10% al 30%: objetivos de producción de chips en EE.UU. para 2032

En los años previos a la Ley CHIPS, Estados Unidos fue testigo de una pronunciada disminución de su participación en la producción mundial de semiconductores.

El país, que en el pasado representaba el 40% del mercado, se redujo a apenas el 10%. La Ley CHIPS y Ciencia se introdujo como respuesta a esta recesión, con el objetivo de recuperar el liderazgo de Estados Unidos en el sector de semiconductores.

Biden señaló que, gracias a la Ley, ahora se proyecta que Estados Unidos fabricará casi el 30% del suministro mundial de chips de última generación para 2032, un salto significativo respecto de las cifras insignificantes observadas hace apenas dos años.

Este ambicioso objetivo refleja una estrategia más amplia para garantizar que Estados Unidos siga siendo competitivo en tecnologías emergentes, en particular la inteligencia artificial, que depende en gran medida de chips semiconductores avanzados.

El cambio hacia una mayor producción interna no sólo tiene que ver con asegurar las cadenas de suministro, sino también con mantener el liderazgo tecnológico en un mundo cada vez más digital.

400 mil millones de dólares en inversiones en semiconductores

Desde la promulgación de la Ley CHIPS y Ciencia, Estados Unidos ha presenciado un aumento de las inversiones de empresas ansiosas por aprovechar los incentivos que ofrece la legislación.

Biden destacó que estas empresas han anunciado inversiones por un total de 400 mil millones de dólares en instalaciones de fabricación de semiconductores en todo el país.

Estas inversiones son fundamentales para ampliar la capacidad de producción nacional de chips, reducir la dependencia de proveedores extranjeros y asegurar la cadena de suministro de tecnologías esenciales.

La afluencia de capital al sector de los semiconductores también se ha traducido en una importante creación de empleo. Según Biden, la industria ya ha generado 115.000 puestos de trabajo en los sectores de la fabricación y la construcción, lo que supone un impulso muy necesario para la economía estadounidense.

El camino por delante: desafíos y oportunidades

Si bien los avances logrados en los últimos dos años son encomiables, aún quedan desafíos por delante para alcanzar los ambiciosos objetivos de producción de semiconductores de Estados Unidos. Construir la infraestructura necesaria para la fabricación avanzada de chips es un proceso complejo y que requiere mucho tiempo.

Se trata no sólo de construir instalaciones de última generación, sino también de garantizar que haya mano de obra calificada disponible para operarlas.

Además, la competencia global en la industria de semiconductores es feroz, y países como China y Corea del Sur también están aumentando sus capacidades de producción.

El éxito de la Ley CHIPS y de la Ciencia dependerá de la eficacia con la que Estados Unidos pueda mantener su ventaja tecnológica mientras navega por estas presiones competitivas.

De cara al futuro, el impacto a largo plazo de la Ley CHIPS dependerá de una inversión sostenida, una innovación continua y sólidas asociaciones público-privadas.

Si bien Estados Unidos aspira a alcanzar el 30% de la producción mundial de chips para 2032, el camino requerirá esfuerzos coordinados entre el gobierno, la industria y el mundo académico para abordar los desafíos y aprovechar las oportunidades que se avecinan.