¿Está condenada la economía alemana o podrán las reformas estructurales reactivar el crecimiento?

¿Está condenada la economía alemana o podrán las reformas estructurales reactivar el crecimiento?
Dionysis Partsinevelos
14 oct 2024, 08:02 A. M.
  • Se proyecta que Alemania enfrentará una contracción del PIB del 0,2% en 2024, tras una disminución del 0,3% en 2023.
  • La escasez de mano de obra, la inestabilidad política y la competencia de China son desafíos importantes.
  • El gobierno apunta a una recuperación en 2025, pero el estancamiento político y las reformas más profundas son inciertos.

Alemania, la mayor economía de Europa, todavía enfrenta desafíos estructurales mientras se prepara para un segundo año consecutivo de contracción.

Las previsiones económicas para 2024 proyectan ahora una disminución del 0,2% del producto interno bruto (PIB), tras una caída del 0,3% en 2023.

Se trata de la primera recesión consecutiva desde la reunificación de Alemania Oriental y Occidental en 1990.

La crisis económica se ve agravada por problemas estructurales, entre ellos un sector manufacturero en dificultades, una creciente competencia de China y preocupaciones energéticas sin resolver.

Muchos se preguntan ahora si estos problemas son temporales o tienen raíces profundas.

La decadencia de una potencia mundial

Los actuales problemas económicos que enfrenta Alemania se vienen gestando desde hace mucho tiempo.

El sector manufacturero, tradicionalmente la columna vertebral de la economía alemana, se ha visto especialmente afectado.

El índice de gerentes de compras (PMI) del sector manufacturero se desplomó a 40,6 en septiembre de 2024, lo que marca su 27.o mes consecutivo de contracción.

Se trata de la segunda lectura más baja a nivel mundial, sólo detrás de Myanmar, lo que indica una grave caída de la actividad industrial.

La disminución se debe en gran medida a una caída prolongada de los pedidos de exportación, algo sin precedentes en las últimas décadas.

La competencia de China se ha convertido en un factor importante que afecta a sectores clave como el automotriz y la ingeniería mecánica.

Este desafío, conocido como el "shock de China", ha dificultado la competencia de los fabricantes alemanes, especialmente porque China sigue dominando los mercados de vehículos eléctricos (VE) y maquinaria industrial.

Con fabricantes de automóviles como Volkswagen advirtiendo sobre posibles cierres de fábricas y la fábrica europea de Tesla viendo inventario sin vender, los desafíos de la industria automotriz reflejan problemas más amplios en toda la base industrial.

Para colmo de males, la crisis energética alemana se ha visto agravada por la invasión rusa de Ucrania, que interrumpió el suministro de gas y elevó los precios de la energía.

Aunque la inflación ha disminuido en los últimos meses (cayendo al 1,6% en septiembre de 2024), los costos de la energía siguen siendo una preocupación tanto para los hogares como para las industrias y pesan mucho sobre la competitividad del país.

¿Es suficiente la intervención gubernamental para impulsar la recuperación?

En respuesta a estos desafíos, el gobierno alemán, encabezado por el ministro de Economía, Robert Habeck, ha introducido una serie de medidas destinadas a estabilizar la economía.

Estas incluyen un paquete de crecimiento compuesto por 49 reformas destinadas a estimular la inversión privada y pública, mejorar la productividad y abordar problemas estructurales de larga data.

El paquete se centra en reducir la burocracia, ampliar la energía renovable y proporcionar alivio fiscal para estimular el gasto de los consumidores.

El gobierno también está revisando su pronóstico de inflación, esperando que la tasa caiga al 2,2% en 2024, desde el 5,9% en 2023.

Se prevé que la inflación se estabilice en el 1,9% para 2026. La caída de las tasas de inflación, junto con el aumento de los salarios y los recortes de impuestos, se consideran fundamentales para reactivar el consumo privado e impulsar el crecimiento económico en los próximos años.

La administración proyecta un retorno a un crecimiento modesto del 1,1% en 2025 y del 1,6% en 2026.

Sin embargo, el éxito de estas medidas depende de su implementación oportuna y efectiva.

Habeck ha subrayado que para que las reformas surtan efecto es necesario el pleno apoyo de ambas cámaras del Parlamento, incluido el Bundesrat controlado por la oposición.

Si tienen éxito, estas iniciativas podrían sentar las bases para un mejor desempeño económico y niveles de empleo más elevados.

Sin embargo, persiste el escepticismo y algunos economistas y líderes de la industria sostienen que las medidas son insuficientes para abordar los problemas profundamente arraigados que afectan a la economía.

Tal vez los problemas de Alemania tengan raíces profundas

Los desafíos económicos de Alemania van más allá de las crisis cíclicas de corto plazo: son profundamente estructurales.

La dependencia del país de industrias tradicionales, como la fabricación de automóviles y la producción química, está siendo puesta a prueba en una era de rápidos cambios tecnológicos y geopolíticos.

La descarbonización, la digitalización y los cambios demográficos son preocupaciones urgentes que deben abordarse si Alemania quiere recuperar su ventaja competitiva.

Los esfuerzos de descarbonización se han acelerado por la crisis energética, con un impulso hacia la energía renovable para reducir la dependencia de los combustibles fósiles.

Sin embargo, esta transición no ha sido fácil y los costos energéticos para las empresas siguen siendo significativamente más altos que en otros países industrializados.

Según el lobby industrial DIHK, las empresas alemanas pagan cuatro veces más por la electricidad, incluidos impuestos y tasas, que sus rivales en el extranjero, lo que perjudica su competitividad global.

La digitalización también sigue siendo un desafío.

A pesar de la reputación de Alemania en materia de excelencia en ingeniería, el país se ha quedado atrás en la adopción de tecnologías digitales avanzadas, particularmente en sus pequeñas y medianas empresas.

Esta brecha digital se considera una barrera para aumentar la productividad y modernizar industrias que son esenciales para el crecimiento futuro.

Los factores demográficos complican aún más la situación.

El envejecimiento de la población y la escasez de trabajadores calificados amenazan la sostenibilidad a largo plazo del mercado laboral.

Con menos jóvenes entrando al mercado laboral, las empresas enfrentan dificultades para cubrir puestos, especialmente en campos altamente técnicos como la ingeniería y la tecnología de la información.

¿Las empresas buscan una estrategia de salida?

Mientras Alemania enfrenta desafíos internos, muchas empresas buscan cada vez más oportunidades de crecimiento en el extranjero o se convierten en objetivos de adquisiciones extranjeras.

La reciente venta por 14.000 millones de euros de la filial logística de Deutsche Bahn, Schenker, a la empresa danesa DSV ilustra esta tendencia.

Además, Commerzbank, el segundo mayor prestamista privado del país, es visto como un potencial objetivo de adquisición, y el gigante bancario italiano UniCredit ha aumentado su participación al 21%.

El gigante químico BASF también persigue su expansión internacional, invirtiendo 10.000 millones de euros en una nueva fábrica en China, lo que indica un cambio hacia mercados con mayor potencial de crecimiento.

Estos movimientos estratégicos ponen de relieve las dificultades que enfrentan las empresas en el mercado interno y la necesidad de que las empresas alemanas se diversifiquen para seguir siendo competitivas.

Un camino incierto hacia adelante

El futuro de la economía alemana sigue siendo incierto y varios factores clave determinarán si el país puede recuperarse.

Las previsiones de crecimiento del Gobierno para 2025 y 2026 ofrecen cierto optimismo, pero el logro de estos objetivos dependerá de la exitosa aplicación de reformas estructurales y de la estabilización del entorno económico mundial.

Es probable que la economía alemana experimente una recuperación lenta y desigual, en la que el consumo privado, impulsado por la caída de la inflación y los aumentos salariales, desempeñará un papel crucial.

De todos modos, se necesitan reformas más profundas para abordar las causas profundas del estancamiento económico del país. Si no se abordan los costos de la energía, la digitalización y la escasez de mano de obra, Alemania corre el riesgo de quedar aún más rezagada respecto de otras economías avanzadas.

Si bien los problemas estructurales son evidentes, también brindan una oportunidad para que el país reconsidere su estrategia de crecimiento, modernice sus industrias y adopte la innovación.

Mientras el gobierno trabaja para implementar reformas, los próximos años serán cruciales para determinar si Alemania puede recuperar su estatus como potencia económica de Europa o continuar luchando contra el estancamiento.