¿Qué proyecta el FMI sobre las economías mundiales para 2024 y 2025?
- El FMI elevó el crecimiento de Estados Unidos al 2,8% para 2024, impulsado por el fuerte gasto del consumidor.
- Para China, un mercado inmobiliario más débil y una baja confianza del consumidor llevan a una previsión rebajada del 4,8%.
- Las tensiones geopolíticas, el aumento de la deuda y las próximas elecciones estadounidenses podrían afectar el crecimiento global hasta 2025.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha publicado recientemente una serie de actualizaciones de sus Perspectivas de la economía mundial, arrojando luz sobre los acontecimientos más recientes en todas las economías del mundo.
A la vanguardia están dos economías críticas: Estados Unidos y China.
Si bien la economía estadounidense demuestra resiliencia frente al endurecimiento de la política monetaria, el impulso económico de China se está desvaneciendo, lastrado por desafíos internos.
Si bien el FMI todavía ofrece una perspectiva relativamente optimista sobre el desempeño económico mundial general, también ha planteado algunos riesgos y oportunidades importantes que podrían determinar los próximos años.
¿Sigue siendo Estados Unidos el motor del crecimiento mundial?
En su último pronóstico, el FMI elevó su proyección de crecimiento del PIB de Estados Unidos para 2024 del 2,6% al 2,8%, lo que lo convierte en el más fuerte entre las economías desarrolladas.
Este aumento se debe en gran medida al sólido gasto de los consumidores, alimentado por el aumento de los salarios y un mercado laboral ajustado.
Estados Unidos ha logrado superar una alta inflación sin caer en una recesión, una hazaña que el FMI describe como un "aterrizaje suave".
Esta perspectiva positiva sugiere que el ajuste monetario de la Reserva Federal no ha descarrilado la actividad económica tanto como algunos habían temido.
La resiliencia del gasto del consumidor estadounidense es un pilar clave que sustenta este crecimiento.
A pesar de las preocupaciones iniciales sobre el impacto del aumento de las tasas de interés, los hogares estadounidenses siguen impulsando la actividad económica.
Esta fortaleza ha ayudado a Estados Unidos a mantener su papel como fuerza estabilizadora en una economía global caracterizada por la incertidumbre.
Según el economista jefe del FMI, Pierre-Olivier Gourinchas, los riesgos de una recesión en Estados Unidos son ahora menores, siempre que no se produzcan fuertes shocks en la economía.
Si bien las perspectivas son positivas, no están exentas de desafíos.
Las próximas elecciones presidenciales en Estados Unidos añaden una incertidumbre significativa a las perspectivas económicas. Ambos candidatos han hablado de aranceles significativos a las importaciones chinas, y el expresidente Donald Trump propuso fuertes gravámenes de hasta el 60%.
El FMI ha advertido que tales medidas proteccionistas podrían dañar tanto a la economía estadounidense como a la mundial, reduciendo el crecimiento general del PIB hasta en un 0,8% en 2025 si se intensifican los aranceles.
¿Por qué China está perdiendo impulso?
En contraste con las optimistas perspectivas estadounidenses, se espera que el crecimiento económico de China se desacelere significativamente.
El FMI rebajó su pronóstico para China en 2024 al 4,8%, desde una estimación anterior del 5%.
Las razones son múltiples: un mercado inmobiliario en dificultades, baja confianza del consumidor y medidas de estímulo que aún no han tenido un impacto significativo.
A pesar de las recientes medidas del Banco Popular de China para impulsar los préstamos, el FMI no ha incorporado estas medidas en sus proyecciones, citando la falta de detalles y efectos inmediatos.
Los desafíos que enfrenta China son de raíz profunda. El país enfrenta una crisis del sector inmobiliario que ha erosionado una fuente clave de riqueza para los hogares, lo que ha reducido aún más el gasto de consumo. Si bien China tradicionalmente ha dependido de las exportaciones para impulsar el crecimiento, la débil demanda interna ha llevado a una mayor dependencia de los mercados externos. Sin embargo, esta dependencia no está exenta de riesgos, especialmente porque la demanda mundial sigue siendo incierta.
Tanto la secretaria del Tesoro estadounidense, Janet Yellen, como Gourinchas destacan la importancia de impulsar la demanda interna en China.
Según Gourinchas, los factores macroeconómicos, más que las políticas industriales, son los que impulsan los actuales superávits comerciales de China.
El FMI cree que para corregir estos desequilibrios, China necesita desarrollar redes de seguridad social más fuertes y abordar los problemas estructurales de su economía, como los problemas del sector inmobiliario.
Un mayor enfoque en impulsar el consumo podría ayudar a China a alejarse de su dependencia de las exportaciones y mitigar algunas de las presiones que se han acumulado durante el año pasado.
¿Qué pasa con el resto del mundo?
A nivel mundial, el FMI prevé un crecimiento del 3,2% tanto para 2024 como para 2025, ligeramente por debajo de sus estimaciones de julio.
Esta perspectiva se ve atenuada por una combinación de oportunidades y riesgos en las distintas regiones.
Por ejemplo, América Latina ha visto una revisión al alza en sus pronósticos de crecimiento, y las perspectivas de Brasil han mejorado debido al fuerte consumo privado y la inversión.
Se espera que la economía de Brasil se expanda un 3% en 2024, una mejora significativa respecto de las estimaciones anteriores.
Sin embargo, a otras regiones no les va tan bien.
Se espera que la eurozona crezca apenas un 0,8% en 2024, aunque persisten desafíos en el sector manufacturero de Alemania y en la actividad económica de Italia.
Japón también enfrenta una desaceleración en sus perspectivas de crecimiento: el FMI redujo su pronóstico para 2024 al 0,3% debido a las interrupciones del suministro y al desvanecimiento de los beneficios del turismo pospandémico.
A pesar de estas rebajas, el FMI proyecta un repunte para Japón en 2025, impulsado por el aumento de los salarios reales y un mayor gasto de consumo.
Los mercados emergentes como la India siguen siendo puntos brillantes en la economía mundial.
El FMI espera que el PIB de la India crezca un 7% en 2024, manteniendo su posición como una de las principales economías de más rápido crecimiento.
Esto se debe en parte a un cambio en las tendencias manufactureras globales, ya que más empresas buscan diversificar sus cadenas de suministro fuera de China.
Sin embargo, si bien el crecimiento general de la India sigue siendo fuerte, persisten desafíos para garantizar que este crecimiento beneficie a la población en general.
¿Cuáles son los principales riesgos y oportunidades?
En general, las perspectivas económicas mundiales parecen estables, pero con algunas amenazas circundantes.
El FMI ha identificado varios riesgos potenciales que podrían socavar las perspectivas de crecimiento, incluidas las tensiones geopolíticas, los conflictos comerciales y la volatilidad de los mercados financieros.
La relación entre Estados Unidos y China sigue siendo especialmente crucial, y es probable que los aranceles y las políticas comerciales influyan no sólo en las relaciones bilaterales sino también en el panorama económico mundial más amplio.
Además, al FMI le preocupa el aumento de la deuda mundial, que se estima que alcanzará los 100 billones de dólares a fines de 2024. Esto representa un desafío crítico para muchas economías, especialmente aquellas con un espacio fiscal limitado.
El FMI aconseja a los países estabilizar la dinámica de la deuda y llevar a cabo una cuidadosa consolidación fiscal para evitar ajustes repentinos impulsados por el mercado.
Como señala Gourinchas, "posponer el ajuste sólo significará que eventualmente será necesaria una corrección mayor", lo que resalta la necesidad de una gestión económica proactiva.
En medio de estos desafíos también hay oportunidades. En el caso de países como Brasil, la inversión continua en infraestructura y programas sociales podría ayudar a sostener el crecimiento.
Para China, un cambio hacia un crecimiento impulsado por el consumo podría aliviar algunas de sus presiones económicas y ofrecer un camino más equilibrado hacia adelante.
El FMI también ve potencial en los esfuerzos mundiales para realizar la transición hacia la energía verde, lo que podría crear nuevas vías de crecimiento para las economías dispuestas a invertir en tecnologías sostenibles.
El camino a seguir
Las perspectivas económicas mundiales para 2024 dependerán en gran medida de cómo los países clave afronten sus desafíos, especialmente con las incertidumbres políticas en el horizonte.
Estados Unidos está en una posición fuerte, pero las próximas elecciones presidenciales podrían reformular las políticas comerciales, fiscales y ambientales, así como la postura del país sobre los actuales conflictos geopolíticos.
Mientras tanto, China debe abordar problemas más profundos en su mercado inmobiliario y encontrar formas de impulsar el gasto del consumidor si quiere mantener la estabilidad.
De cara a 2025, el FMI prevé una ligera mejora y se espera que el crecimiento mundial alcance el 3,2%.
Sin embargo, esto depende de la capacidad de los países para adaptarse a las condiciones cambiantes.
Estados Unidos necesita equilibrar sus políticas fiscales, mientras que China debe lograr avances reales en las reformas internas.
Regiones como Europa y Japón también necesitarán centrarse en sus cuestiones estructurales para mantener el ritmo.
El hecho de que 2024 marque un camino constante hacia la recuperación o sea un año de mayores riesgos determinará la trayectoria hacia 2025 y más allá.
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