¿Es el euro digital el futuro de Europa o una distracción arriesgada?

¿Es el euro digital el futuro de Europa o una distracción arriesgada?
Dionysis Partsinevelos
27 nov 2024, 10:03 A. M.
  • El BCE planea un euro digital para 2027, pero enfrenta desafíos de adopción y un progreso lento.
  • Su objetivo es impulsar la independencia financiera de Europa y competir con los líderes mundiales de CBDC como China.
  • Los críticos advierten que podría perturbar los bancos y complicar los sistemas de pago de Europa.

El Banco Central Europeo (BCE) está impulsando con fuerza el euro digital.

Sostiene que Europa corre el riesgo de quedarse atrás en la carrera mundial por las monedas digitales de los bancos centrales (CBDC).

Los funcionarios del BCE advierten que los retrasos en el proyecto podrían erosionar la soberanía financiera de Europa, mientras otros países están avanzando rápidamente con sus monedas digitales.

¿Cuál es el plan del BCE?

El BCE ha estado explorando el concepto de un euro digital desde 2021.

La presidenta del BCE, Christine Lagarde, ha insinuado el lanzamiento de la moneda digital en 2027, pero el progreso ha sido lento.

Un obstáculo clave es la falta de un marco jurídico unificado casi 17 meses después de la propuesta inicial de la Comisión Europea.

El BCE imagina un euro digital que refleje el efectivo en cuanto a privacidad y facilidad de uso.

Los pagos fuera de línea no compartirían datos personales más allá del pagador y el beneficiario, mientras que los pagos en línea dependerían de un cifrado avanzado para mejorar la privacidad en comparación con las soluciones de pago digitales existentes.

Los usuarios podrían prefinanciar sus billeteras o vincularlas a cuentas bancarias para facilitar las transacciones.

Sin embargo, las tenencias individuales estarían limitadas para evitar la desestabilización del sistema bancario.

¿Por qué es necesario el euro digital?

El BCE sostiene que el euro digital es crucial para la autonomía financiera de Europa.

Trece de los 20 países de la eurozona dependen de gigantes de pagos globales como Visa y Mastercard.

Esta dependencia, dice el BCE, hace que la eurozona sea vulnerable a perturbaciones externas.

Un euro digital proporcionaría una solución de pago a nivel europeo, reduciendo la dependencia de sistemas no europeos.

A nivel mundial, la carrera por las CBDC se está acelerando.

Según el Banco de Pagos Internacionales, 134 países, que representan el 98% de la economía mundial, están explorando las CBDC.

Sesenta y seis países se encuentran en etapas avanzadas, y naciones como China, Bahamas y Nigeria ya están lanzando CBDC.

El yuan digital de China ha procesado 986.000 millones de dólares en transacciones hasta mediados de 2024, lo que demuestra su potencial para reformular sectores como la atención sanitaria y el turismo.

El problema de la adopción

La ambición del BCE tiene un gran obstáculo: la adopción por parte de los consumidores.

Los datos de la encuesta SPACE muestran que muchos consumidores europeos prefieren métodos de pago tradicionales como el efectivo y las tarjetas.

La introducción de un euro digital requiere superar importantes barreras de adopción, incluidos los hábitos de los consumidores y la complejidad percibida.

Los funcionarios del BCE creen que la solución está en el diseño y la educación.

El euro digital debe combinar la comodidad de las tarjetas con los beneficios de privacidad y presupuesto del efectivo.

El BCE también considera esenciales las campañas de concienciación pública.

Los estudios muestran que la exposición a nuevos métodos de pago, como durante la pandemia de Covid-19, puede influir en el comportamiento a largo plazo.

¿Europa corre el riesgo de perder la carrera?

Los funcionarios del BCE temen que Europa se esté quedando atrás.

El yuan digital de China es un claro ejemplo del poder transformador de las CBDC.

Otros países, incluidos el Reino Unido, Singapur y Australia, están realizando proyectos piloto avanzados.

Los sistemas de pago fragmentados de Europa y los lentos procesos legislativos corren el riesgo de dejar a la eurozona al margen de este cambio tecnológico.

La verdad es que el liderazgo de Europa en el desarrollo de CBDC está en riesgo si no se toman medidas decisivas.

Los funcionarios del BCE creen que el euro digital debe estar listo cuando sea necesario, lo que refleja la frustración por los retrasos legislativos.

¿Vale la pena correr el riesgo de adoptar un euro digital?

A pesar de sus promesas, el euro digital se enfrenta al escepticismo.

En primer lugar, está la cuestión de los excesos del banco central.

El BCE propone crear un sistema de pagos que compita con los bancos comerciales.

Si bien esto podría reducir la dependencia de Europa de empresas no europeas, corre el riesgo de socavar el sistema bancario.

Los límites a las tenencias individuales pretenden abordar este problema, pero también contradicen la afirmación del BCE de que hay “libertad y conveniencia”.

En segundo lugar, el euro digital podría no resolver los problemas que pretende abordar.

El panorama de pagos de Europa ya es competitivo, con numerosas opciones digitales que funcionan bien.

Crear un nuevo sistema desde cero podría agregar complejidad en lugar de simplificar los pagos.

En tercer lugar, el proyecto pone de relieve profundas deficiencias en la arquitectura financiera de la eurozona: Europa carece de una unión bancaria y de un seguro de depósitos centralizado.

Un euro digital podría empeorar las cosas, especialmente si los bancos centrales nacionales y el BCE se enfrentan sobre su diseño.

El panorama más amplio

El impulso del BCE al euro digital no se limita a los pagos.

Pone de relieve una lucha más amplia por la relevancia en un mundo digital.

Los bancos centrales, tradicionalmente centrados en la estabilidad monetaria, ahora se están aventurando en nuevos territorios.

Pero con esta ambición viene el riesgo de extenderse demasiado.

Al asumir funciones que tradicionalmente desempeñaban los bancos comerciales y las empresas privadas, el BCE podría socavar la confianza en el sistema financiero que se supone debe proteger.

La carrera mundial por las CBDC es real, pero Europa debe decidir si vale la pena ganarla.

Un euro digital mal ejecutado podría desestabilizar el sistema bancario y profundizar las divisiones dentro de la UE.

En última instancia, un euro digital es más que una herramienta de pago: es una apuesta por el futuro financiero de Europa.

Que esta apuesta dé resultado dependerá de lo bien que el BCE aborde los desafíos del diseño, la adopción y la integración en el ecosistema financiero europeo.