La economía de Hungría lucha: ¿Podrá Orbán reactivar el crecimiento antes de 2026?
- La economía de Hungría está luchando contra un débil crecimiento, una alta inflación y una moneda en declive.
- Orbán planea recortes de impuestos y subsidios, pero los analistas advierten sobre los riesgos para la estabilidad financiera.
- El ascenso de la oposición y la incertidumbre económica podrían hacer que las elecciones de 2026 sean las más difíciles hasta ahora.
La economía de Hungría está tambaleándose en un momento crítico para el primer ministro Viktor Orbán.
La inflación está volviendo a aparecer, los salarios están luchando por mantenerse al día con el aumento de los precios y la moneda nacional se está debilitando.
La confianza del consumidor se ha visto afectada y los economistas se muestran escépticos sobre las ambiciosas previsiones de crecimiento del gobierno.
Con las elecciones en el horizonte en 2026 y una fuerte oposición emergiendo, Orbán está apostando mucho por el gasto estatal y los acuerdos de inversión para cambiar las cosas.
Hungría está empezando a crecer, pero no lo suficientemente rápido
Oficialmente, Hungría ha salido de la recesión por ahora. La economía se contrajo durante la mayor parte de 2023, pero a fines de 2024 el crecimiento había regresado, pero apenas.
La Comisión Europea estima un crecimiento del PIB del 0,6% para 2024, con previsiones del 1,8% en 2025 y del 3,1% en 2026.
El problema es que estos números están muy por debajo de lo que Orbán necesita.
Su gobierno había proyectado un crecimiento del 3,4% para 2025, pero la mayoría de los economistas ahora lo ven más cerca del 2%.
Erste Bank, uno de los pronosticadores más fiables de Hungría, lo sitúa aún más bajo.
Hungría depende en gran medida de las exportaciones, principalmente a Alemania. Pero el sector industrial alemán está en declive, lo que significa menos pedidos para los fabricantes húngaros.
Este es un problema grave porque el modelo económico del país depende de que sus fábricas, especialmente el sector automotriz, sigan siendo competitivas.
Orbán está apostando a nuevas inversiones de BMW y la china BYD para impulsar la producción, pero éstas no tendrán un impacto inmediato.
Si Europa se desacelera aún más, estos proyectos podrían enfrentar retrasos.
La inflación está cayendo, pero los precios siguen siendo demasiado altos
Hungría tuvo la peor inflación de la UE después de que Rusia invadiera Ucrania.
En su punto máximo a principios de 2023, superó el 25%.
Desde entonces ha caído a alrededor del 3,2%, pero el daño ya está hecho. Los salarios reales se han visto afectados y, aunque los ingresos se han recuperado, muchos húngaros ahora se sienten aún más pobres.
El Banco Central ha advertido que los riesgos de inflación están aumentando nuevamente.
El forinto está débil, rondando mínimos de dos años frente al euro. Esto hace que las importaciones sean más caras, lo que se suma a los costos de alimentos y bienes de consumo.
El gobierno está tratando de aliviar la presión aumentando las pensiones, aumentando los beneficios fiscales familiares y ofreciendo subsidios para la compra de viviendas.
Pero estas medidas conllevan riesgos, ya que el aumento del gasto público podría agravar aún más el déficit presupuestario, que ya está por encima de los límites de la UE, y desencadenar una reacción negativa del mercado que debilite aún más el forinto.
El gasto electoral podría ser contraproducente
Orbán ya ha utilizado el gasto público como herramienta política anteriormente.
Según un informe de Reuters, antes de las elecciones de 2022, lanzó un paquete de gasto de 5.350 millones de dólares, entregando reembolsos fiscales, bonificaciones de pensiones y aumentos salariales. Funcionó, ya que ganó por una abrumadora mayoría.
Pero también alimentó la inflación, que se salió de control.
Ahora, la historia podría repetirse. Su gobierno está preparando una nueva ola de gasto en 2025, con el objetivo de impulsar el crecimiento y recuperar el apoyo público.
Se están considerando exenciones fiscales, incentivos para la vivienda y subsidios para empresas.
El problema es que el déficit presupuestario de Hungría ya es alto, muy por encima de los límites de la UE.
Las agencias de calificación crediticia han advertido que Hungría podría enfrentarse a una rebaja de calificación si las finanzas públicas se debilitan aún más.
Los inversores están observando de cerca.
Si los mercados pierden confianza, el forint podría caer aún más, lo que empeoraría la inflación.
El comodín político: Orbán se enfrenta a una competencia real
Por primera vez en más de una década, el control del poder de Orbán parece inestable.
Peter Magyar, un exintegrante de Fidesz convertido en líder de la oposición, ha sacudido la política húngara.
En algunas encuestas, su Partido Tisza está por delante de Fidesz y la insatisfacción con la economía está alimentando su ascenso.
Una encuesta de la UE de enero de 2025 reveló que casi el 40% de los húngaros esperan que sus finanzas empeoren este año.
Es una cifra preocupante para un gobierno que ha construido su éxito sobre la estabilidad económica. Magyar está capitalizando esta frustración, posicionándose como una alternativa fresca al gobierno de Orbán durante 15 años.
Si las condiciones económicas no mejoran, Fidesz podría enfrentarse a una verdadera lucha en 2026.
La estrategia económica de Orbán siempre ha sido una mezcla de pragmatismo y cálculo político.
Ha asegurado importantes inversiones extranjeras, ha mantenido un fuerte control sobre los mensajes públicos y ha utilizado el gasto estatal para mantener a los votantes de su lado. Pero los desafíos de Hungría son mayores que la manipulación mediática.
La economía está creciendo, pero no lo suficientemente rápido. La inflación se ha desacelerado, pero la gente todavía siente sus efectos.
El gobierno está gastando para impulsar la confianza, pero esto corre el riesgo de empeorar el déficit.
Y por primera vez ha surgido un verdadero rival político.
Orbán tiene dos años para convencer a los húngaros de que su visión económica todavía funciona.
Si el crecimiento se acelera, podrá capear la tormenta. Si no lo hace, su prolongado dominio político podría estar en riesgo.
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