La OCDE recorta su previsión de crecimiento en el Reino Unido en medio de tensiones comerciales y presiones fiscales

La OCDE recorta su previsión de crecimiento en el Reino Unido en medio de tensiones comerciales y presiones fiscales
Ananthu C U
07 jun 2025, 06:08 A. M.
  • La OCDE prevé que el crecimiento del Reino Unido se desplome hasta el 1% en 2026 debido a las barreras comerciales y las restricciones fiscales.
  • Las tensiones comerciales y la incertidumbre política mundial amenazan las exportaciones del Reino Unido y el control de la inflación.
  • La elevada deuda pública y los limitados márgenes de maniobra fiscal plantean importantes desafíos para los responsables de la formulación de políticas del Reino Unido.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha presentado una actualización aleccionadora sobre las perspectivas económicas del Reino Unido, rebajando significativamente su previsión de crecimiento para 2025 y 2026.

En sus últimos informes, la OCDE cita la escalada de las tensiones comerciales, el aumento de la incertidumbre política y las crecientes presiones fiscales como factores clave que socavan las perspectivas económicas del Reino Unido.

La economía del Reino Unido ha navegado por un panorama complejo desde las secuelas del Brexit, la pandemia de COVID-19 y las posteriores presiones inflacionistas.

Si bien el país experimentó cierta recuperación en 2024, y el crecimiento mundial se mantuvo resistente según lo informado por la OCDE, los indicadores recientes apuntan a una desaceleración.

Detalles de las previsiones revisadas de crecimiento del Reino Unido

Según el último análisis de la OCDE publicado a principios de junio de 2025, se espera que el crecimiento económico del Reino Unido se desplome a solo el 1% en 2026, lo que supone una fuerte rebaja con respecto a las proyecciones anteriores.

Esto se produce tras un año de crecimiento ya moderado en 2025, afectado por una combinación de restricciones fiscales internas y barreras al comercio exterior.

La OCDE destaca que las finanzas públicas del Reino Unido se encuentran en un estado precario, con altos pagos de intereses sobre la deuda pública y limitados colchones financieros para absorber nuevas perturbaciones.

La OCDE advierte de un margen fiscal "muy estrecho", lo que deja poco margen de error.

Las tensiones comerciales, en particular las derivadas del aumento de las barreras y los aranceles a nivel mundial, son otro factor crítico.

La OCDE señala que los aumentos sustanciales de las restricciones comerciales, exacerbados por las políticas de las principales economías, como Estados Unidos, podrían tener un marcado efecto adverso en los sectores del Reino Unido impulsados por las exportaciones.

Como nación que depende en gran medida del comercio internacional, el Reino Unido es particularmente vulnerable a las interrupciones causadas por la incertidumbre política y el aumento de los costos asociados con los nuevos aranceles.

Implicaciones de las tensiones comerciales en el Reino Unido

La intensificación de las barreras comerciales globales representa una amenaza directa para la estabilidad económica del Reino Unido.

El informe de junio de 2025 de la OCDE advierte de que, si los tipos arancelarios actuales persisten o aumentan, se verán mermadas las perspectivas de crecimiento no sólo en el Reino Unido, sino en toda la economía mundial.

Para el Reino Unido, esto se ve agravado por los acuerdos comerciales posteriores al Brexit que ya han introducido fricciones con la Unión Europea, su mayor socio comercial.

Es probable que el aumento de los costos comerciales alimente las presiones inflacionarias, lo que podría obligar al Banco de Inglaterra a mantener o endurecer la política monetaria, sofocando aún más el crecimiento.

Las empresas del Reino Unido ya están sintiendo la presión, con una caída de la confianza en medio de la incertidumbre sobre las futuras políticas comerciales.

La OCDE advierte que sin cooperación internacional para reducir las barreras, el Reino Unido podría enfrentarse a un período prolongado de estancamiento económico, lo que afectaría al empleo, la inversión y el gasto de los consumidores.

Presiones fiscales y desafíos en materia de política

A nivel nacional, el gobierno del Reino Unido se enfrenta a lo que la OCDE describe como un "horrible aprieto fiscal".

Los altos niveles de deuda pública y el aumento de los pagos de intereses limitan la capacidad del gobierno para estimular la economía a través del gasto o los recortes fiscales.

De hecho, la OCDE ha sugerido que medidas como aumentar los impuestos municipales o cerrar las lagunas fiscales pueden ser necesarias para apuntalar los ingresos, una recomendación que ha provocado un debate entre los responsables políticos y el público.

Esto plantea desafíos políticos para la canciller Rachel Reeves, quien debe equilibrar las reglas fiscales con las expectativas públicas.

La OCDE también advierte de que, sin una senda fiscal creíble que garantice la sostenibilidad de la deuda, el Reino Unido corre el riesgo de una mayor inestabilidad económica.

Esto podría incluir posibles rebajas en las calificaciones crediticias o un aumento de los costos de endeudamiento, lo que exacerbaría la desaceleración actual.

La combinación de restricciones fiscales y presiones comerciales externas deja al gobierno con opciones limitadas para abordar las debilidades económicas inmediatas.

Contexto global más amplio y riesgos

Los desafíos del Reino Unido no se están produciendo de forma aislada. Las perspectivas globales de la OCDE destacan un entorno económico debilitado, con riesgos que incluyen tensiones geopolíticas y posibles perturbaciones en los mercados financieros.

Para el Reino Unido, estas incertidumbres globales añaden otra capa de complejidad, ya que cualquier desaceleración brusca en las principales economías, como Estados Unidos o China, podría afectar aún más a la demanda de bienes y servicios británicos.

La inflación, si bien ha disminuido en algunas regiones, sigue siendo motivo de preocupación, y los aumentos de los costos relacionados con el comercio podrían retrasar el retorno a los niveles objetivo en el Reino Unido.