¿Quiénes son los ganadores y perdedores de los aranceles de Trump?

¿Quiénes son los ganadores y perdedores de los aranceles de Trump?
Dionysis Partsinevelos
02 dic 2024, 17:01 P. M.
  • Los aranceles de Trump apuntan a China, México y Canadá, amenazando sus economías impulsadas por las exportaciones.
  • Japón y la India ven oportunidades para fortalecer lazos con EE.UU.
  • Los países del mundo se están preparando para represalias, concesiones y cambios de políticas a largo plazo.

El regreso de Donald Trump a la Casa Blanca promete una audaz reactivación de los aranceles, una política que ahora considera su medida emblemática.

Las medidas propuestas incluyen un arancel del 25% sobre los productos procedentes de México y Canadá y un impuesto adicional del 10% sobre las importaciones chinas.

Aunque Trump sostiene que estas medidas protegerán los empleos estadounidenses y reducirán los déficits comerciales, los efectos ya se están sintiendo en todas las economías.

Desde las contramedidas estratégicas de China hasta los temores de México a una desaceleración económica, las naciones se están preparando para las consecuencias directas e indirectas de la guerra comercial de Trump.

China tiene un objetivo en la espalda

China es el principal objetivo de Trump. Con aranceles a las importaciones chinas que podrían llegar al 35-60%, Beijing enfrenta un golpe directo a su economía basada en la exportación.
Los analistas estiman que estas medidas podrían reducir hasta un 1% el crecimiento del PIB de China, que ya se desaceleró al 4,8% en 2024, por debajo del objetivo del 5% de Beijing.

Sin embargo, China no está desprevenida. En los últimos cinco años, Beijing ha elaborado lo que los expertos llaman una estrategia de “guerra de la cadena de suministro”.

Ha introducido controles de exportación sobre materiales críticos como tierras raras y litio, esenciales para las industrias tecnológicas y automotrices globales.

El país también señaló su disposición a utilizar su moneda como arma.

Permitir que el yuan se debilite estratégicamente podría compensar el impacto de los aranceles y mantener la competitividad de sus exportaciones.

Además, Beijing está aprovechando los lazos diplomáticos y comerciales con otras regiones, como el Sudeste Asiático y el Sur Global, para diversificar sus mercados y reducir la dependencia de Estados Unidos.

Además, las sanciones a las empresas estadounidenses que operan en China han perturbado las cadenas de suministro estadounidenses.

Por último, Beijing también ha liberado 2,03 billones de dólares en estímulo interno para apoyar su economía, aunque los críticos argumentan que estas medidas son insuficientes para abordar debilidades estructurales como la deflación y la débil demanda de los consumidores.

Sigue siendo una pregunta abierta si estas políticas podrán amortiguar el impacto de los aranceles de Trump.

México sigue siendo vulnerable

México es el principal socio comercial de Estados Unidos y ahora enfrenta una amenaza existencial por el arancel del 25% propuesto por Trump.

Con el 80% de sus exportaciones dirigiéndose al norte, el daño potencial es asombroso: casi el 11% del PIB de México podría estar en riesgo, según Bloomberg Economics.
Las industrias clave, en particular la agricultura y la fabricación de automóviles, se están preparando para lo peor.

Los productores de aguacate, por ejemplo, temen que el aumento de los precios pueda empujar a los consumidores estadounidenses a abandonar la fruta por completo.

De manera similar, las autopartes fabricadas en México, fundamentales para las cadenas de suministro de América del Norte, podrían ver reducida su demanda a medida que los aranceles las encarezcan para los fabricantes estadounidenses.

Sin embargo, la presidenta Claudia Sheinbaum sigue siendo públicamente optimista y enfatiza los esfuerzos de México para frenar la migración y los flujos de drogas.

Con sus palabras, ella está justificando los aranceles de Trump.

Sin embargo, tras bastidores, su administración está elaborando aranceles de represalia dirigidos contra industrias estadounidenses políticamente sensibles.

Históricamente, México se ha centrado en productos como el whisky y los lácteos durante las disputas comerciales, y es probable que esta estrategia se revise en el futuro.

¿Cuánta influencia tiene Canadá?

La integración económica de Canadá con Estados Unidos lo hace muy susceptible a las políticas de Trump.

Más del 75% de las exportaciones canadienses se destinan a Estados Unidos, incluidos sectores clave como la energía, la madera y la fabricación de automóviles.

Los analistas predicen que un arancel del 25% podría impulsar la inflación de Canadá por encima del 7% a mediados de 2025, mientras que el desempleo podría ascender al 8%.

El primer ministro Justin Trudeau ha mantenido una postura diplomática, enfatizando el diálogo por encima de las represalias.

Sin embargo, Canadá también está preparando una lista de contramedidas en caso de que las negociaciones fracasen.

La disputa arancelaria de 2018 sobre el acero y el aluminio sirve como modelo, ya que Canadá impuso aranceles a productos estadounidenses como el whisky y el yogur para ejercer presión sobre regiones políticamente significativas.

Los efectos de los aranceles también podrían repercutir en Estados Unidos.

El petróleo canadiense representa el 20% del suministro energético de Estados Unidos, y unos aranceles más altos podrían elevar los precios de la gasolina estadounidense hasta 70 centavos por galón, según los analistas.

Japón podría quedar atrapado en un fuego cruzado

Japón, la tercera economía más grande del mundo, no es el objetivo directo de los aranceles de Trump, pero sigue siendo vulnerable a sus efectos indirectos.

Los aranceles sobre productos chinos y mexicanos podrían perturbar las cadenas de suministro japonesas, en particular para las empresas con instalaciones de producción en esos países.

Los funcionarios japoneses están preocupados por un posible escrutinio sobre la manipulación de la moneda y los desequilibrios comerciales, áreas en las que Tokio ya está bajo la vigilancia de Estados Unidos.

El superávit comercial de Japón con Estados Unidos sigue siendo significativo, y el debilitamiento del yen podría generar más críticas de la administración Trump.

A pesar de estos desafíos, Japón cuenta con algunas defensas. Sus 783.000 millones de dólares de inversión extranjera directa acumulada en Estados Unidos lo convierten en el mayor empleador extranjero en el sector manufacturero estadounidense, una posición que podría ofrecerle cierta influencia en las negociaciones.

Tokio también se está alineando con los esfuerzos de Estados Unidos para fortalecer la resiliencia de la cadena de suministro y limitar las exportaciones de tecnología crítica a China.

Si Japón juega bien sus cartas, podría surgir como el ganador inesperado de la potencial guerra comercial de Trump.

Una oportunidad disfrazada para la India

India se distingue de otras naciones porque ve los aranceles de Trump como una oportunidad más que como una amenaza.

Aunque Trump ha criticado a India por sus elevados aranceles, Nueva Delhi está abierta a negociar mejores condiciones comerciales para las empresas estadounidenses a cambio de un mejor acceso para las exportaciones indias.

Las relaciones comerciales diversificadas de la India y su dependencia relativamente baja del mercado estadounidense la hacen menos vulnerable a los impactos directos.

En 2023, las exportaciones de la India a Estados Unidos totalizaron 120 mil millones de dólares, lo que convierte a Estados Unidos en su mayor socio comercial.

Los funcionarios se muestran optimistas respecto de reactivar las conversaciones comerciales estancadas del primer mandato de Trump, lo que podría allanar el camino para un acuerdo comercial limitado o incluso un acuerdo de libre comercio.

¿Qué está en juego?

Los aranceles de Trump no son sólo una cuestión económica: son una herramienta política.

Al vincular los aranceles a cuestiones como la inmigración y el tráfico de drogas, Trump está ampliando su alcance más allá del comercio. Sin embargo, las consecuencias económicas de tales políticas podrían ser profundas.

Para los consumidores estadounidenses, los aranceles significan precios más altos para los bienes de uso diario.

Para socios comerciales como China, México y Canadá, los aranceles amenazan con desestabilizar economías que dependen en gran medida del comercio estadounidense.

Las implicaciones globales son igualmente significativas.

Los aranceles podrían socavar instituciones multilaterales como la Organización Mundial del Comercio y empujar a las naciones hacia políticas más proteccionistas.

Esta fragmentación corre el riesgo de erosionar décadas de progreso en la cooperación económica mundial.

Para países como Japón y la India, la atención se centrará en equilibrar la cooperación con Estados Unidos y al mismo tiempo proteger sus propios intereses.

Es probable que las naciones adopten una combinación de medidas de represalia, concesiones estratégicas y cambios en las inversiones a largo plazo para mitigar el impacto de las políticas comerciales de Trump.

Los aranceles de Trump son un arma de doble filo. Si bien pueden servir como herramienta de negociación, sus consecuencias económicas podrían repercutir en toda la economía mundial y afectar por igual a consumidores, fabricantes y responsables de las políticas. Queda por ver si estas políticas logran los objetivos previstos.