Se avecina una crisis de tierras raras mientras Trump reaviva la disputa comercial con China

Se avecina una crisis de tierras raras mientras Trump reaviva la disputa comercial con China
Diya Poddar
09 ene 2025, 12:33 P. M.
  • China controla el 70% de la producción de tierras raras y el 90% del procesamiento a nivel mundial.
  • Las tierras raras son esenciales para los vehículos eléctricos, los sistemas de defensa y las energías renovables.
  • Pekín utiliza su dominio como arma con prohibiciones de exportación y políticas estatales.

Los elementos de tierras raras, a pesar de su abundancia en la naturaleza, se han convertido en un campo de batalla crítico en la creciente rivalidad económica y política entre Estados Unidos y China.

Mientras Donald Trump se prepara para asumir el cargo en enero, se espera que las políticas comerciales bajo su administración reformen la dinámica de este mercado estratégicamente importante.

Las tierras raras, indispensables para industrias que van desde la defensa hasta la energía limpia, podrían estar sujetas a restricciones más estrictas y medidas de represalia, lo que desestabilizaría aún más las cadenas de suministro mundiales.

Estados Unidos ha estado lidiando con su dependencia de China, que domina aproximadamente el 70% de la producción de tierras raras y el 90% de las capacidades de procesamiento en todo el mundo.

Estos 17 elementos, incluidos el neodimio, el disprosio y el terbio, son esenciales para tecnologías de fabricación como vehículos eléctricos, turbinas eólicas y sistemas de defensa avanzados.

Establecer cadenas de suministro alternativas ha demostrado ser un esfuerzo largo y costoso, dejando a Estados Unidos y sus aliados vulnerables a las interrupciones.

La influencia estratégica de China

La supremacía de China en la industria de las tierras raras se debe no solo a sus vastas reservas, sino también a sus políticas estratégicas.

Los subsidios gubernamentales, las economías de escala y las importantes reservas han permitido a Pekín ofrecer materiales de tierras raras a precios que superan a los de sus competidores mundiales.

En 2023, el gobierno chino intensificó su control al restringir las exportaciones de galio y germanio, una medida percibida como una respuesta a las sanciones estadounidenses a la tecnología de semiconductores.

Además, China ha declarado que las tierras raras son un activo estatal y ha prohibido la exportación de ciertas tecnologías de extracción y separación, reforzando su influencia en las disputas comerciales mundiales.

La posibilidad de que Pekín utilice su dominio de las tierras raras como arma sigue siendo una preocupación apremiante, especialmente dado su uso pasado de restricciones a la exportación durante tensiones geopolíticas, como la disputa marítima con Japón en 2010.

Los esfuerzos para desafiar el monopolio de China han ganado impulso, con proyectos en Estados Unidos, Canadá y Australia que apuntan a reducir la dependencia.

Estas iniciativas enfrentan obstáculos importantes.

La extracción y el procesamiento de tierras raras son procesos que requieren muchos recursos y son perjudiciales para el medio ambiente, y a menudo implican subproductos peligrosos como el uranio y el torio.

Los altos costos y los largos plazos requeridos para desarrollar instalaciones han disuadido a muchos inversores, afianzando aún más la posición de China.

EE.UU. enfrenta una batalla cuesta arriba

Ante las crecientes amenazas a la estabilidad de la cadena de suministro, Washington ha priorizado la construcción de un suministro sostenible de tierras raras.

Iniciativas como la reapertura de la mina Mountain Pass en California y las inversiones que superan los 440 millones de dólares en proyectos de tierras raras significan progreso.

Sin embargo, Estados Unidos sigue lejos de lograr la autosuficiencia.

Los analistas estiman que el 99% del procesamiento de tierras raras pesadas todavía se realiza en China, lo que subraya los desafíos de establecer una cadena de suministro independiente.

Los esfuerzos globales para diversificar el abastecimiento de tierras raras han tenido un éxito mixto.

La primera mina de tierras raras de Brasil comenzó a operar en enero de 2024 y Europa ha avanzado con instalaciones de procesamiento en Francia y Alemania.

Las preocupaciones ambientales y las barreras regulatorias han ralentizado el desarrollo en regiones clave como Suecia y Noruega.

Las posibles políticas de Trump podrían añadir otra capa de complejidad.

Su historial sugiere un enfoque en la reducción de los obstáculos regulatorios a la minería, pero los analistas advierten que su inclinación hacia la imposición de aranceles podría exacerbar las interrupciones en la cadena de suministro.

Los aranceles podrían aumentar los costos para los fabricantes estadounidenses que dependen de materiales de tierras raras importados, lo que agravaría aún más las industrias que ya están lidiando con la incertidumbre económica.

A medida que la industria de las tierras raras navega por este precario panorama, será esencial un enfoque coordinado entre los gobiernos y los sectores privados.

Invertir en tecnologías de reciclaje y economías circulares podría proporcionar una alternativa sostenible a la dependencia de los recursos minados.

Estas soluciones requieren tiempo, dejando a la economía mundial expuesta a posibles shocks en el ínterin.