Los costos ocultos de la guerra de Rusia: ¿es el alto el fuego la única opción?

Los costos ocultos de la guerra de Rusia: ¿es el alto el fuego la única opción?
Dionysis Partsinevelos
28 ene 2025, 08:43 A. M.
  • Se prevé que las reservas de Rusia se agoten para el otoño de 2025, lo que alimentará la inestabilidad económica.
  • Las deudas ocultas de guerra y el gasto militar disparado están empujando a la economía hacia el colapso.
  • Las sanciones, la inflación y las altas tasas de interés amenazan la capacidad de Rusia para sostener el conflicto.

Las vulnerabilidades de la economía de guerra de Rusia se están volviendo cada vez más evidentes.

A pesar de las afirmaciones de resiliencia del presidente Vladimir Putin, la realidad es que la inflación está en aumento, las reservas se están agotando y las demandas financieras del conflicto en curso en Ucrania se están intensificando.

Las proyecciones indican que las reservas líquidas podrían agotarse para el otoño de 2025, lo que lleva a algunos economistas a sugerir que un alto el fuego podría ser la única opción viable para estabilizar las finanzas del país y evitar una crisis económica más profunda.

A medida que se revelan los verdaderos números, se descubre que la nación está al límite y al borde de un colapso financiero.

¿Cómo está financiando Rusia la guerra?

Rusia ha adoptado una estrategia de dos vías para financiar sus esfuerzos bélicos, una que enmascara el verdadero costo del conflicto.

El presupuesto oficial de defensa, establecido en el 6,3% del PIB, se divulga públicamente para presentar una imagen de disciplina financiera.

La verdadera historia, sin embargo, es un mecanismo de financiación extrapresupuestario y oscuro. Según las leyes aprobadas en silencio poco después de la invasión, los bancos rusos son obligados a emitir préstamos preferenciales a los contratistas de defensa por orden del Estado, independientemente de la solvencia crediticia de los contratistas.

Este método ha impulsado un asombroso aumento del 71% en la deuda corporativa, totalizando 415 mil millones de dólares, con un estimado de 210 a 250 mil millones de dólares canalizados directamente a actividades relacionadas con la guerra.

Esta deuda oculta pone de manifiesto la dependencia del Kremlin de la coerción económica para financiar sus ambiciones militares, lo que pone en riesgo la estabilidad financiera sistémica y una crisis crediticia sistémica en el proceso.

Si bien esta estrategia ha permitido a Moscú mantener altos gastos militares sin alarmar a los observadores y a sus ciudadanos, ha desencadenado importantes consecuencias económicas.

Los informes revelan que Rusia ya ha superado su presupuesto militar planificado para 2024 en casi 3 billones de rublos (o 28 mil millones de dólares).

La inflación ha subido por encima del 9% y el Banco Central de Rusia (BCR) ha elevado las tasas de interés al 21%, lo que ha creado una presión financiera para las empresas fuera de la economía de guerra.

¿Se están agotando las reservas de Rusia?

La red de seguridad financiera de Rusia, el Fondo Nacional de Riqueza (NWF), se ha agotado hasta niveles peligrosos.

Los activos líquidos han caído de 117.000 millones de dólares en 2021 a 31.000 millones a finales de 2024, impulsados por las enormes demandas financieras de la guerra y la necesidad de apuntalar una economía paralizada por las sanciones.

Las reservas del fondo ahora están en camino de agotarse por completo en el tercer trimestre de 2025. Este agotamiento se ve agravado por la disminución de los ingresos por exportaciones. Si bien las ventas de energía se mantuvieron estables en 2024, las sanciones más estrictas y la caída de los precios del petróleo han erosionado su valor.

La depreciación del rublo, de 34 a 1 dólar en 2013 a 103 hoy, ha empeorado aún más la inflación y reducido el poder adquisitivo de los hogares rusos.

¿Puede la economía de Rusia sostener su gasto militar?

El gasto en defensa ahora representa un tercio del presupuesto de Rusia. Este enfoque en el esfuerzo bélico ha creado distorsiones económicas significativas, como escasez de mano de obra y costos de crédito disparados.

La movilización y la emigración han agotado la fuerza laboral, dejando a las industrias luchando por operar.

Mientras tanto, las empresas fuera del sector de defensa están agobiadas por los altos costos de endeudamiento, y algunas grandes compañías están al borde de la bancarrota.

Por ejemplo, los desarrolladores inmobiliarios como Samolet y PIK han visto caer sus ventas en un 50% después de que terminaran los subsidios hipotecarios.

La fabricación también ha sufrido las sanciones tecnológicas occidentales, con solo 7 aviones de pasajeros terminados de los 108 planificados desde 2022.

La tensión se está extendiendo por toda la economía, lo que genera preocupaciones sobre una crisis financiera más amplia.

¿Cómo entran en juego las sanciones?

Las sanciones occidentales han agravado los desafíos de Rusia. Las medidas dirigidas a los ingresos del petróleo y el gas, las importaciones de tecnología y las transacciones financieras han erosionado los cimientos económicos del país.

Si bien Rusia ha eludido algunas sanciones a través de mecanismos como la "flota fantasma" de petroleros, el impacto general es innegable.

El último paquete de sanciones de la saliente administración Biden y las amenazas de mayores aranceles del presidente Donald Trump aumentan la presión.

Estas acciones tienen como objetivo debilitar la capacidad de Rusia para financiar su guerra y obligarla a negociar.

Desde su investidura, Trump ha adoptado una postura firme contra Putin, afirmando que Putin está "destruyendo Rusia" y que debería llegar rápidamente a un acuerdo para poner fin al conflicto.

Dicho esto, Vladimir Putin ha expresado recientemente su disposición a reunirse con el presidente de Estados Unidos, pero su decisión depende en gran medida del enfoque de la administración estadounidense.

¿Cuál es el panorama para 2025?

Los economistas están divididos sobre cuánto tiempo puede Rusia sostener su trayectoria actual. Los optimistas sostienen que el alto gasto en defensa, aunque costoso, puede gestionarse durante algunos años más.

Sin embargo, los escépticos señalan crecientes desequilibrios, como la deuda tóxica en el sistema bancario y la dependencia insostenible del endeudamiento interno.

La frustración del presidente Putin con la situación económica se ha vuelto evidente. En diciembre de 2024, criticó a los funcionarios por la disminución de la inversión privada, revelando sus propias preocupaciones sobre la trayectoria de la economía.

Sin embargo, sus opciones son limitadas. Aumentar los impuestos o recortar el gasto podría provocar disturbios internos, mientras que seguir endeudándose conlleva el riesgo de una crisis crediticia.

Para Ucrania y sus aliados, esta fragilidad económica podría verse como una oportunidad. Una estrategia bien coordinada de ayuda militar, aplicación de sanciones y presión diplomática podría obligar a Moscú a considerar un alto el fuego.

Sin embargo, cualquier acuerdo dependerá de complejas negociaciones, con Ucrania exigiendo sólidas garantías de seguridad y negándose a ceder los territorios ocupados.

¿Podría un alto el fuego realmente salvar la economía de Rusia?

Un alto el fuego podría aliviar temporalmente las crecientes presiones económicas de Rusia. La inflación podría estabilizarse, las tasas de interés podrían disminuir y el alarmante agotamiento de las reservas podría detenerse. Este respiro a corto plazo podría ayudar a las empresas a recuperar terreno y evitar el colapso financiero.

Sin embargo, la trayectoria a largo plazo es mucho más incierta. La recuperación depende de que se levanten las sanciones, un paso que las naciones occidentales han vinculado a concesiones sustanciales, como reparaciones y el reconocimiento de la integridad territorial de Ucrania. Sin tales acuerdos, la economía rusa sigue al borde del abismo, donde el riesgo de un colapso financiero más amplio es grande.

Los líderes occidentales han dejado claro que el alivio de las sanciones solo se producirá como parte de un acuerdo de paz integral, que incluya reparaciones y garantías de la soberanía de Ucrania.

El propio Putin insiste en que Rusia puede luchar indefinidamente, pero la creciente presión económica puede obligarlo a actuar. Un conflicto prolongado no solo arriesga un colapso financiero, sino también la erosión del apoyo público a medida que disminuyen los niveles de vida.

A medida que se desarrolle 2025, las decisiones tomadas en Moscú, Kiev y Washington decidirán si este brutal conflicto llega a su fin o si Rusia agota lo que queda de su fuerza.