¿Podrían las políticas de Trump hacia América Latina tener consecuencias económicas negativas?
- Se espera que las nuevas políticas y aranceles de Trump afecten la inflación y los valores de las monedas en América Latina.
- Los aranceles podrían provocar guerras comerciales y aumentar los costes para las empresas estadounidenses, lo que se traduciría en precios más altos.
- Se espera que el crecimiento económico en LATAM se mantenga dentro de un rango de 2,5% a 3%, lo que indica un desempeño débil.
A medida que Donald Trump comienza su segundo mandato, el enérgico enfoque de su administración hacia América Latina suscita preocupaciones sobre el impacto económico de sus últimas políticas.
Sus nuevas políticas, que incluyen aranceles comerciales y esfuerzos para recuperar el dominio geopolítico, pueden tener efectos negativos en Estados Unidos y sus vecinos del sur.
Según Alejandro Grisanti, economista y director de Ecoanalítica, con sede en República Dominicana, estas nuevas políticas son inciertas.
"En última instancia, todavía no sabemos cuáles son las verdaderas intenciones de Trump hacia América Latina", dijo.
"Creemos que tiene una visión de negociación, por abrupta que parezca, y que su propósito es hacer acuerdos con los países de la región", agregó.
La competencia entre Estados Unidos y China en América Latina
En declaraciones a Ivezz, el experto explicó las complejas realidades económicas de América Latina, así como la actual política estadounidense contra China, para comprender mejor el conflicto que se avecina.
Estados Unidos está adoptando un enfoque comercial agresivo aparentemente para desalentar a las corporaciones latinoamericanas de hacer negocios con empresas chinas.
Sin embargo, el resultado variará según el país.
Venezuela, por ejemplo, podría alinearse más con China, mientras que El Salvador y Argentina podrían estar más inclinados a la administración Trump.
En cualquiera de estos escenarios, Grisanti predice una "guerra entre dos gigantes comerciales" en la región, que reflejaría los objetivos económicos tanto de Estados Unidos como de China.
También ofreció un enfoque matizado y sin sesgos nacionales a los desafíos globales actuales.
Destacó los cambios en las operaciones del Canal de Panamá, incluidos los contratos renegociados con empresas chinas.
Grisanti destacó el compromiso de China con América Latina, afirmando que la rivalidad provocará respuestas variadas en función de los objetivos políticos y económicos de cada país.
Aranceles como palanca económica
La intención de Trump de utilizar aranceles contra los países latinoamericanos que se nieguen a aceptar a los migrantes deportados es particularmente preocupante.
La idea es aplicar presión económica y forzar la cooperación en materia de inmigración.
Pero las consecuencias de esos aranceles podrían ser devastadoras.
Además, los aranceles podrían provocar guerras comerciales y mayores costos para las empresas estadounidenses, lo que significa precios más altos para los consumidores estadounidenses.
Trump amenazó recientemente con aranceles contra México y Colombia.
Aunque ambos países pudieron negociar eficazmente y evitar una guerra arancelaria por el momento, las amenazas inminentes siguen siendo una fuente de ansiedad para cualquier país de la región que no coopere con las demandas de la administración estadounidense.
Las amenazas arancelarias no son eventos aislados. Los aranceles de represalia pueden dañar las exportaciones estadounidenses si otros países se oponen a las políticas.
Estas acciones pueden profundizar la dependencia económica.
Un aumento de las barreras comerciales ralentizaría el crecimiento, crearía interrupciones en las cadenas de suministro y posiblemente conduciría a una inflación aún mayor en la economía estadounidense.
Según Grisanti, una de las consecuencias económicas más significativas para América Latina será el aumento de los aranceles y las restricciones comerciales impuestas por Estados Unidos.
Dijo que estas acciones podrían ejercer una presión significativa sobre la inflación y los precios, lo que provocaría niveles de inflación inesperadamente altos en Estados Unidos, con una inflación subyacente que alcanzaría el 3,3% cuando se preveía un cierre del 3,1%.
Como resultado, Grisanti predijo que la Reserva Federal estaría menos inclinada a reducir las tasas de interés, con la posibilidad de aumentos de tasas para combatir la inflación.
Agregó que la decisión de la Reserva Federal de no reducir, o potencialmente aumentar, las tasas de interés probablemente fortalecería la moneda estadounidense.
Este escenario contribuiría a la continua devaluación de las monedas en toda América Latina y, en última instancia, ejercería más presión sobre las economías más débiles de la región.
Canal de Panamá y líneas de comercio de mercancías
Una de las amenazas más destacadas de Trump ha sido la recuperación del Canal de Panamá.
La mayoría de los gobiernos de la región respondieron a estas declaraciones con rechazo y asombro.
Cuando Trump hizo sus comentarios incendiarios sobre el Canal de Panamá, no se trataba solo de una reivindicación antigua; era una posible interrupción de arterias clave para el comercio.
Los rumores sobre el regreso de este punto de estrangulamiento clave probablemente provoquen la ira de Panamá y otros actores regionales, poniendo en peligro tratados comerciales y la seguridad marítima que datan de décadas.
Si se desestabilizara el Canal de Panamá, el resultado serían mayores costos y retrasos en el transporte marítimo que afectarían a las cadenas de suministro globales.
Esta situación puede aumentar el costo del transporte para las empresas estadounidenses que dependen de dichas rutas para sus importaciones y exportaciones.
Según el analista político Pablo Quintero, estas declaraciones de Donald Trump, en relación al Canal de Panamá, son "expansionistas" y podrían desencadenar una guerra económica.
"Esta es una situación que probablemente traerá tensiones y obstáculos económicos, pero también podría desencadenar una mayor participación china en la región", dijo.
Para Quintero, las declaraciones de Trump son contrarias a lo establecido por el derecho internacional y tratados como el Torrijos-Carter.
Enfatizó que la nueva política exterior hacia América Latina es una de "poder inteligente" que prioriza los intereses nacionales de Estados Unidos.
Quintero también advirtió sobre la posibilidad de que Estados Unidos imponga sanciones económicas a Panamá, argumentando que el principal interés de la administración Trump es maximizar sus ganancias.
La migración: el tema más urgente para la administración Trump
Por otro lado, Grisanti señaló lo clara que es la postura migratoria de Estados Unidos con su insistencia en la agresiva deportación de migrantes indocumentados.
Argumentó que los países latinoamericanos están siendo presionados para que recuperen a sus nacionales y cubran los costos, miles de vuelos asociados a ello.
Grisanti destacó, sin embargo, que el efecto general en América Latina será mínimo, influyendo a lo sumo en las remesas, ya que hay unos 11 millones de migrantes indocumentados y la capacidad de deportación desde Estados Unidos es relativamente baja.
Según Grisanti, solo se ha deportado a un pequeño número de migrantes indocumentados, con estimaciones que van desde 3.000 a 5.000.
Prevé que cualquier impacto significativo en las remesas y los hábitos de consumo se sentirá rápidamente, con un impacto limitado en la economía de América Latina.
"Teniendo en cuenta el número de inmigrantes indocumentados en Estados Unidos, se necesitarán al menos 10 años para deportarlos a todos", afirmó el economista.
Venezuela como caso regional aparte
Las tensiones con Venezuela han sido un problema persistente en las relaciones con Estados Unidos.
Desde el ascenso del chavismo al poder, su postura ha sido definida como "antiimperialista" y en oposición política a los líderes estadounidenses.
Al final, esto resultó en sanciones económicas impuestas a Venezuela durante el primer mandato de Donald Trump.
Sin embargo, el resultado deseado, que era sacar a Nicolás Maduro del poder, no se ha producido.
El gobierno de Venezuela ha aumentado la presión sobre los ciudadanos, exacerbando la crisis humanitaria, y ha provocado que Venezuela se alinee más con países que se oponen a Estados Unidos, como Rusia, China e Irán.
En este contexto, Quintero considera que la nueva política de Trump hacia Venezuela en su segundo mandato parece estar más enfocada en lograr negociaciones petroleras.
"Por el momento, Estados Unidos no quiere una guerra con Venezuela y evita escenarios violentos. Hay un poderoso lobby republicano que está interesado principalmente en seguir exportando asfalto venezolano", explica Quintero.
Según el analista, el enfoque de Trump hacia Venezuela parece cauteloso y de búsqueda de acuerdos en el sector petrolero, con el objetivo de evitar que el país se acerque más a China.
Quintero sugiere además que la reciente renovación de las licencias de Chevron es indicativa de la nueva política de Trump hacia la nación del sur.
Según el analista, las políticas de Trump apuntan a solucionar el problema migratorio venezolano y establecer una relación de ganar-ganar.
Estimaciones de crecimiento regional para 2025 en medio de presiones geopolíticas
Según Econanalitica, se espera que el crecimiento económico en América Latina se mantenga dentro de un rango de 2,5% a 3%, lo que indica un desempeño débil en 2025.
Sin embargo, el nuevo ritmo operativo no es suficiente para promover el bienestar general.
En los últimos 10 a 20 años, algunos países más pequeños han tenido tasas de crecimiento más rápidas que antes.
Grisanti identificó a Panamá y República Dominicana como las dos economías más vibrantes, con una República Dominicana que se espera crezca un 3% o más y Panamá mostrando un fuerte potencial de recuperación.
Grisanti señaló que otros países centroamericanos, como Costa Rica y El Salvador, tenían un buen potencial de crecimiento junto con Panamá y la República Dominicana.
Según el experto, el crecimiento de Guatemala será superior al promedio, aunque no tan significativo como se esperaba.
Se espera que las economías más pequeñas crezcan más rápido y de manera más dinámica que las más grandes, como Brasil y México.
Grisanti destacó el caso inusual de Argentina, donde los analistas pronostican un crecimiento de más del 5% debido a un "efecto rebote".
Este fenómeno se produce cuando la economía se recupera significativamente después de un período de declive.
Dado los recientes problemas económicos de Argentina, este efecto de rebote podría resultar en un regreso significativo, permitiendo a Argentina jugar un papel dominante en el panorama latinoamericano más amplio mientras busca estabilidad y progreso a largo plazo.
Independientemente de esta estimación, está claro que cualquier medida tomada por la administración Trump, ya sea política o económica, tendrá un impacto significativo en las perspectivas de crecimiento de la región, en particular las monedas y los mercados de divisas.
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