Presupuesto de Brasil para 2025: El gobierno apunta a un superávit primario de 2.660 millones de dólares a pesar de los obstáculos legislativos.

Presupuesto de Brasil para 2025: El gobierno apunta a un superávit primario de 2.660 millones de dólares a pesar de los obstáculos legislativos.
Noris Soto
20 mar 2025, 16:54 P. M.
  • El presupuesto de 2025 apunta a un superávit primario de 15.000 millones de reales (2.660 millones de dólares), superior a los 3.700 millones de reales iniciales.
  • El presupuesto busca aumentar el gasto en seguridad social, al tiempo que ajusta el programa Bolsa Familia (programa social).
  • Los desafíos legislativos revelan tensiones entre la administración del presidente Lula y el Congreso.

El gobierno de Brasil está introduciendo un enfoque distinto al ajuste fiscal con una propuesta de presupuesto para 2025 que presenta un superávit primario récord.

La propuesta, presentada por el senador Angelo Coronel, apunta a un superávit primario de 15.000 millones de reales (2.660 millones de dólares), cifra significativamente superior a los 3.700 millones de reales del proyecto enviado previamente al Congreso por la administración.

Según Reuters, esta revisión busca alinearse con proyecciones de ingresos más optimistas y representa una prueba de fuego para el gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva mientras persiste la crisis económica.

Presupuesto de Brasil 2025: aumento de las proyecciones de ingresos

El ajuste al alza del presupuesto se basa en las mejores estimaciones de ingresos.

La sugerencia del senador Coronel señala que la administración anticipa un entorno económico más estable, lo que ha aumentado las expectativas de recaudación de impuestos y otras fuentes de ingresos.

Al modificar estas expectativas, la administración pretende presentar un marco fiscal más sólido que sea coherente con las ambiciones económicas a largo plazo del presidente Lula.

El plan es particularmente notable porque implica optimismo sobre la trayectoria de recuperación económica de Brasil.

A medida que el gobierno busca activamente impulsar el crecimiento económico, las estimaciones de ingresos más altas son fundamentales para lograr la estabilidad fiscal sin depender demasiado del financiamiento mediante deuda.

Presupuesto de Brasil: prudencia fiscal

En el marco presupuestario establecido en 2023, el presidente Lula puso en marcha una nueva política de gasto fiscal con un crecimiento del gasto limitado al 2,5% por encima de la inflación.

El objetivo de este año es un déficit primario cero con un margen del 0,25% del PIB, lo que significa que el gobierno puede incurrir en un déficit de 30.900 millones de reales sin incumplir la normativa.

Permite al gobierno realizar asignaciones de gasto que de otro modo podrían infringir sus objetivos fiscales generales.

Los cambios presupuestarios del senador Coronel incluyeron un aumento de la financiación para las prestaciones de seguridad social, en respuesta a la creciente demanda pública de más ayuda social.

Sin embargo, para compensar estas mejoras, se realizaron cambios en el programa Bolsa Familia, que proporciona apoyo económico a familias de bajos ingresos.

Esta estrategia dual busca preservar una perspectiva fiscal equilibrada al tiempo que aborda las preocupaciones sociales apremiantes.

En consonancia con estos ajustes, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva anunció a principios de esta semana un proyecto de ley histórico destinado a aliviar la carga financiera de los trabajadores brasileños.

La nueva legislación tiene como objetivo aumentar el umbral de exención del impuesto sobre la renta para los empleados que ganan hasta R$5.000 mensuales.

Este proyecto es coherente con las promesas de campaña de Lula y representa un intento legislativo de beneficiar a casi 30 millones de brasileños, según la Asociación Nacional de Auditores de la Receita Federal (Unafisco).

Desafíos de aprobación legislativa

Aunque la legislación presupuestaria ha sido modificada significativamente, el largo proceso pone de relieve un problema mayor con las tácticas de negociación de la administración Lula en el Congreso.

En Brasil, los proyectos de ley de presupuestos de fin de año suelen aprobarse a finales del año anterior. Sin embargo, el significativo retraso de este año pone de manifiesto la dificultad de negociar en los debates legislativos.

Los críticos afirman que este retraso indica el conflicto continuo entre la administración de Lula y un Congreso que a veces se muestra combativo y hostil a varias de las ideas del gobierno.

Dado que el entorno político brasileño sigue dividido, la aprobación del proyecto de ley de presupuesto dependerá principalmente de la capacidad del gobierno para negociar y obtener el apoyo de diversas facciones del Congreso.

El gobierno brasileño anunció el miércoles que mantendrá su previsión de crecimiento económico del 2,3% para este año.

Mientras tanto, la proyección de inflación se ha elevado ligeramente al 4,9% este año, frente al 4,8% estimado anteriormente en febrero.

El plan presupuestario está avanzando en el comité presupuestario conjunto y será votado por el Congreso en pleno el jueves. Esto será crucial para el éxito estratégico a largo plazo de la administración Lula.

Un superávit significativo impulsaría la confianza fiscal y permitiría al gobierno invertir en proyectos sociales y de infraestructura en beneficio de los ciudadanos brasileños.

Además, este plan fiscal renovado podría beneficiar la confianza de los inversores en la economía brasileña, impulsando la inversión en el país tanto externa como interna.

En general, el plan presupuestario actualizado de Brasil representa un paso importante en la estrategia fiscal del presidente Lula, que tiene como objetivo mejorar la estabilidad financiera al tiempo que aborda las apremiantes demandas sociales.

Mientras continúan los debates en el Congreso, las repercusiones de este presupuesto se extenderán por toda la economía brasileña, definiendo la trayectoria del país en los próximos años.