La autoridad británica en materia de medidas comerciales correctivas promete una postura más dura en medio de la inestabilidad

  • Los líderes de TRA tienen como objetivo fortalecer las defensas comerciales del Reino Unido.
  • El gobierno busca medidas comerciales correctivas más rápidas y efectivas.
  • Los nuevos jefes de TRA planean mejoras inmediatas en la agilidad y la asertividad.

La Autoridad de Remedios Comerciales de Gran Bretaña está lista para reforzar las defensas comerciales del país, y los nuevos jefes prometen endurecer las medidas incluso antes de que la próxima legislación otorgue al organismo un mayor poder para combatir la inestabilidad comercial global.

El gobierno ha criticado a la Autoridad de Remedios Comerciales (TRA), establecida después del Brexit, por su sistema de remedios "lento y difícil de manejar".

Existe el deseo de cambios en este sistema para ofrecer una mejor protección a las industrias en medio de los conflictos comerciales en curso, como los aranceles estadounidenses, según un informe de Reuters.

Las directoras ejecutivas de TRA, Jessica Blakely y Carmen Suárez, afirmaron en el informe que la organización podría implementar de inmediato medidas para mejorar su agilidad y asertividad.

Esto se produce cuando se está desarrollando una nueva legislación para modificar la orientación política y la estructura operativa de la TRA.

Suárez, quien comenzó su papel de trabajo compartido con Blakely en junio, declaró que se puede lograr un progreso significativo incluso sin una nueva legislación. Enfatizó que no están considerando la legislación como una solución definitiva.

Aprovechar herramientas adicionales para la TRA proactiva

La TRA es responsable de monitorear los flujos comerciales y los datos. Esto les permite investigar las prácticas comerciales desleales y proponer las contramedidas adecuadas.

En un próximo evento del Foro TRA, Blakely discutirá sus puntos de vista sobre cómo la TRA puede mejorar su eficiencia.

Sugiere que la TRA debería implementar medidas provisionales más rápidamente durante las investigaciones, integrar la inteligencia artificial y aprovechar una nueva herramienta de monitoreo.

Además, recomienda un compromiso proactivo con las empresas para abordar las tendencias emergentes de manera efectiva.

Blakely dijo:

La TRA opera con un mandato específico que la distingue de otros organismos gubernamentales involucrados en el comercio internacional.

Fundamentalmente, la TRA no participa en las negociaciones políticas sobre aranceles. Esto significa que acuerdos como el alcanzado entre Gran Bretaña y Estados Unidos en mayo, que abordó los aranceles sobre ciertos bienes, quedan fuera del alcance de la TRA.

Tales negociaciones suelen ser competencia de los departamentos o ministerios gubernamentales responsables de la política comercial y las relaciones diplomáticas más amplias.

A pesar de su no participación en las negociaciones políticas, el trabajo de la TRA está lejos de estar aislado de los sectores políticamente sensibles.

TRA defiende su papel

Las responsabilidades de TRA a menudo se extienden a industrias que son de importancia nacional significativa, enfrentan una intensa competencia internacional o se consideran estratégicamente vitales. El acero es un excelente ejemplo de tal industria.

El sector siderúrgico suele ser objeto de diferencias comerciales, incluidas las relacionadas con el dumping (venta de mercancías a precios injustamente bajos) o las subvenciones (asistencia financiera gubernamental que distorsiona el comercio).

Cuando surgen estos problemas, el papel de la TRA es realizar investigaciones independientes y determinar si las prácticas comerciales desleales están perjudicando a las industrias nacionales.

En junio, el gobierno implementó medidas de protección más estrictas para el acero que las recomendadas por la TRA. Esta decisión siguió a las preocupaciones de los fabricantes de acero de que las propuestas de la TRA serían insuficientes para salvaguardar la industria.

Suárez apoyó las consideraciones más amplias tomadas por los ministros, contrastándolas con el papel específico de la TRA en el análisis de evidencia. Ella vio esto como un signo de la fortaleza del ecosistema, no como una debilidad.

Suárez declaró que aunque el alcance de los cambios legislativos a la TRA sería una decisión política, el gobierno estaba comprometido con las reglas de la Organización Mundial del Comercio.

Agregó que "mucho de lo que está en nuestro mandato está intrínsecamente vinculado con las obligaciones de la OMC".