El pacto de defensa entre Canadá y Suecia transforma la competición de cazas

El pacto de defensa entre Canadá y Suecia transforma la competición de cazas
Diya Poddar
19 nov 2025, 08:59 A. M.
  • El pacto Canadá-Suecia refuerza los lazos de defensa e industriales mientras Ottawa reevalúa sus planes para el F-35.
  • Las conversaciones entre Saab y Bombardier se intensifican, con la producción del Gripen en Canadá posicionada como un motor principal de empleo.
  • La revisión de cazas canadienses valora los beneficios industriales, enfrentando las oportunidades del Gripen con la capacidad del F-35.

Canadá y Suecia han firmado una nueva asociación estratégica que sitúa la defensa, la seguridad y la cooperación industrial en el centro de su relación, remodelando el entorno en torno a los futuros planes de cazas de Canadá.

El pacto se anunció el martes durante la visita a Ottawa del rey Carlos XVI Gustavo de Suecia y la reina Silvia.

Se centra en cinco áreas que incluyen el desarrollo económico, la seguridad, el Ártico, la ciencia y la tecnología, y el medio ambiente.

El momento es notable, ya que Canadá está bajo presión para fortalecer la manufactura nacional y reducir su dependencia de Estados Unidos tanto para suministros militares como para mercados de exportación.

Negociaciones industriales

La colaboración llega mientras la empresa sueca Saab continúa las conversaciones con Bombardier, con sede en Quebec, sobre la producción de cazas Gripen en Canadá.

Las empresas ya colaboran en el avión de alerta temprana GlobalEye, que se ensambla en Canadá antes de ser enviado a Suecia para su integración de radar y sensores.

The Globe and Mail informó que Saab ofrece construir todo el avión GlobalEye en Canadá.

Esta expansión profundizaría sus lazos industriales de larga data y apoyaría la ambición de Canadá de ampliar su sector aeroespacial.

Incertidumbre contractual

La renovada cooperación se desarrolla en el contexto del estancado programa F-35 de Canadá.

Hace varios años, la oferta de Saab para un importante contrato de cazas fue rechazada en favor del F-35 de Lockheed Martin.

Desde entonces, la decisión ha sido objeto de escrutinio tras la imposición de aranceles a Canadá por parte del presidente estadounidense, Donald Trump, y reiteradamente pidiendo que Canadá se convierta en el estado número 51.

En respuesta, el primer ministro Mark Carney inició a principios de este año una revisión formal del contrato del F-35.

Hasta ahora, Canadá se ha comprometido a comprar solo 16 F-35, a pesar de un plan original para adquirir 88 aviones.

El gobierno había indicado que una decisión sobre la revisión llegaría antes de que termine el verano, pero no se ha publicado ninguna actualización.

El principal factor del retraso parece ser si Lockheed Martin puede aportar mayores beneficios industriales a Canadá, que desde hace tiempo ha impulsado una mayor participación nacional en grandes proyectos de defensa.

Perspectivas de Gripen

Saab ha buscado posicionar al Gripen como una solución que ofrece tanto capacidad como impacto económico.

La empresa ha afirmado que el ensamblaje completo del Gripen en Canadá crearía 10.000 empleos.

También se ha sugerido que una línea de fabricación nacional podría utilizarse para producir jets para Ucrania.

Estas propuestas forman parte de una conversación más amplia sobre la necesidad de Canadá de obtener más valor de los grandes contratos de defensa y apoyar el crecimiento industrial a largo plazo.

Un factor clave en el debate es la diferencia entre las aeronaves.

El Gripen pertenece a la categoría de cuarta o 4.5 generación, mientras que el F-35 es un caza de quinta generación con sigilo avanzado, sistemas de red más potentes y mayor efectividad en combate.

Estas distinciones continúan moldeando los debates políticos y militares, incluso cuando la capacidad industrial se convierte en un tema central.

La visita real sueca incluye altos funcionarios gubernamentales y líderes empresariales, lo que añade aún más atención tanto a la asociación como a la competencia de defensa en torno a la futura flota de Canadá.

La delegación continuará su gira con una parada en Montreal el jueves.

Su presencia pone de manifiesto el interés de Suecia en una colaboración más profunda a través del Ártico y el Atlántico Norte, áreas donde ambos países comparten preocupaciones estratégicas.

El pacto de defensa ahora se sitúa junto a negociaciones que involucran a Saab, Bombardier y al gobierno canadiense, creando un nuevo marco que podría influir en la dirección del programa de cazas.

Con Canadá equilibrando empleos nacionales, necesidades tecnológicas y presiones geopolíticas, la asociación añade un nuevo impulso a la competencia en curso entre el Gripen y el F-35.