Estados Unidos y Arabia Saudí llegan a un acuerdo sobre el acuerdo de intercambio de tecnología nuclear

Estados Unidos y Arabia Saudí llegan a un acuerdo sobre el acuerdo de intercambio de tecnología nuclear
Ananthu C U
19 nov 2025, 06:57 A. M.
  • Las negociaciones nucleares entre Estados Unidos y Arabia Saudí terminan, pero el acuerdo clave 123 y los términos de enriquecimiento siguen sin resolverse.
  • El acuerdo podría impulsar a las empresas estadounidenses de reactores y generar preocupaciones sobre las ambiciones de enriquecimiento saudí.
  • Los expertos cuestionan detalles faltantes sobre los estándares de no proliferación en el pacto aún por finalizar.

Estados Unidos y Arabia Saudí han concluido negociaciones sobre un marco largamente esperado de intercambio de tecnología nuclear, lo que podría allanar el camino para que las empresas estadounidenses construyan reactores en el reino y revitalize el sector energético atómico estadounidense.

El desarrollo se anunció después de que el secretario de Energía, Chris Wright, y su homólogo saudí firmaran una declaración conjunta durante la visita del príncipe heredero Mohammed bin Salman a la Casa Blanca.

Aunque la declaración supone un hito importante, aún no se ha finalizado un acuerdo formal bajo la Sección 123 de la Ley de Energía Atómica de EE. UU., necesario para la cooperación nuclear civil.

Un paso clave para ampliar la cooperación nuclear entre Estados Unidos y Arabia Saudí

La declaración conjunta señala la conclusión de años de discusiones sobre cómo podrían colaborar ambos países en proyectos nucleares civiles.

Si se formaliza, la colaboración podría suponer un gran impulso para los fabricantes estadounidenses de reactores, incluida Westinghouse Electric Co., que ha estado buscando nuevas oportunidades de mercado en medio de una competencia global cada vez más intensa.

Según la Casa Blanca, la declaración "construye la base legal para una asociación nuclear de varios miles de millones de dólares con el Reino", posicionando a las empresas estadounidenses como "los socios de cooperación nuclear civil preferidos del Reino."

La administración declaró que cualquier cooperación se ajustaría a "estándares estrictos de no proliferación", un requisito central de las exportaciones nucleares estadounidenses.

El secretario de Energía, Chris Wright, enfatizó los objetivos compartidos de ampliar la colaboración manteniendo las salvaguardas.

"Juntos, con acuerdos bilaterales de salvaguardia, queremos fortalecer nuestra asociación, llevar tecnología nuclear estadounidense a Arabia Saudí y mantener un firme compromiso con la no proliferación", afirmó.

Incertidumbre sobre los términos de no proliferación

A pesar del impulso, quedan preguntas importantes, especialmente sobre si el futuro acuerdo incorporará el llamado "patrón oro".

Esta disposición prohíbe el enriquecimiento de uranio y el reprocesamiento de combustible gastado, actividades que pueden producir material de grado militar.

Arabia Saudí ha resistido previamente tales restricciones.

Tanto el Departamento de Energía como la Casa Blanca declinaron aclarar si el marco negociado aborda las preocupaciones relacionadas con el enriquecimiento.

Los analistas de no proliferación argumentan que la omisión de un acuerdo formal 123 en el anuncio plantea más preguntas.

Henry Sokolski, director ejecutivo del Centro de Educación en Políticas de No Proliferación, destacó la falta de detalles sobre este tema sensible en un informe de Bloomberg.

"Puede que estén cerca de alcanzar un acuerdo formal de cooperación nuclear estadounidense 123, pero si realmente lo tuvieran, uno pensaría que mencionarían cómo gestionaron la palabra con E—el enriquecimiento de uranio—y si Estados Unidos ayudará o no al Reino a participar en esta actividad sensible a las bombas nucleares", dijo.

Implicaciones para el sector energético atómico de Estados Unidos

Un acuerdo finalizado podría abrir oportunidades comerciales significativas para la industria nuclear estadounidense, proporcionando una base en uno de los mercados más ambiciosos energéticamente del mundo.

Para empresas como Westinghouse, que durante mucho tiempo buscan acuerdos internacionales para mantener la competitividad, el acceso al mercado saudí podría suponer un impulso económico considerable.

Al mismo tiempo, legisladores y grupos de no proliferación siguen expresando preocupación por la posible transferencia de tecnologías sensibles a una región donde las tensiones geopolíticas siguen siendo altas.

Hasta que se firme un acuerdo formal 123 y se aclare sus términos, el alcance de la cooperación nuclear entre Estados Unidos y Arabia Saudí seguirá siendo incierto.

Por ahora, la declaración marca un avance, pero la forma final del acuerdo y sus implicaciones para la gobernanza nuclear global y la industria estadounidense dependerán de las disposiciones no resueltas de no proliferación que aún están en negociación.