¿Por qué la eurozona se está quedando atrás en el cuadro de indicadores de la economía mundial?

¿Por qué la eurozona se está quedando atrás en el cuadro de indicadores de la economía mundial?
Dionysis Partsinevelos
18 nov 2024, 09:16 A. M.
  • La producción industrial de la eurozona cayó un 2,0% en septiembre, con Alemania liderando el descenso.
  • Se espera que la inflación disminuya al 2,4% en 2025, pero el débil gasto del consumidor desacelera la recuperación.
  • Los aranceles propuestos por Estados Unidos amenazan con perturbar el comercio entre la UE y Estados Unidos por un valor de 850.000 millones de euros.

La economía de la eurozona se enfrenta a un conjunto cada vez mayor de desafíos, desde la disminución de la producción industrial hasta las crecientes tensiones comerciales mundiales.

La producción industrial se está contrayendo, las previsiones de crecimiento se están rebajando y la mayor economía de la región está luchando por mantener el ritmo de sus competidores mundiales.

Si a esto añadimos el espectro del proteccionismo comercial estadounidense, lo que está en juego para el futuro económico de Europa no podría ser mayor.

A pesar del desempleo en niveles históricamente bajos y la inflación en desaceleración, el camino hacia la recuperación sigue siendo incierto.

¿Deberían los europeos preocuparse por quedarse atrás del resto del mundo?

¿Qué está causando la crisis industrial?

Según Eurostat, la producción industrial de la eurozona cayó un 2,0% en septiembre, lo que supone uno de los descensos mensuales más pronunciados de los últimos años.

La contracción se sintió en sectores clave, siendo los bienes de capital y la producción de energía los que sufrieron las mayores pérdidas.

En comparación con el año anterior, la producción industrial cayó un 2,8%, lo que pone de relieve la profundidad de la recesión en el sector.

Los altos costos de la energía han sido una carga persistente, particularmente para las industrias con uso intensivo de energía.

Las tensiones geopolíticas, incluida la guerra en Ucrania, han perturbado las cadenas de suministro y mantenido los precios elevados.

Mientras tanto, la débil demanda de China ha agravado estos problemas, especialmente para el sector automovilístico de la eurozona, que está en dificultades y cuyas ventas globales han flaqueado.

Los problemas estructurales del sector industrial ponen de relieve un problema mayor: la fuerte dependencia de la eurozona de la demanda externa.

A medida que las condiciones económicas mundiales se debilitan, la dependencia de la región de las exportaciones la deja expuesta a shocks externos.

¿Cómo está impulsando Alemania la recesión?

Alemania, el motor económico de la eurozona, está en el corazón de su declive industrial.

En septiembre, la producción industrial alemana se contrajo un 2,7%, la caída más pronunciada entre las principales economías de la eurozona.

Las previsiones para el crecimiento económico de Alemania son sombrías: se prevé una contracción del 0,1% en 2024 y un crecimiento de apenas el 0,7% en 2025.

Varios factores contribuyen a este bajo rendimiento.

El sector manufacturero de Alemania, en particular sus industrias automotriz y de maquinaria, enfrenta una dura competencia de rivales extranjeros.

La escasez de mano de obra en el sector de la construcción agrava aún más los problemas económicos del país.

Además, la incertidumbre geopolítica ha pesado mucho sobre la confianza de los inversores, paralizando proyectos industriales críticos.

La inestabilidad política es otro desafío.

Tras la dimisión de los socios de la coalición, el canciller Olaf Scholz ha convocado elecciones anticipadas para febrero de 2025.

Esta agitación política añade incertidumbre en un momento en que la economía alemana necesita desesperadamente un liderazgo claro y decisivo.

¿Está la inflación bajo control?

Se espera que, tras alcanzar un máximo del 9,2% en 2022, la inflación de la eurozona disminuya al 2,4% en 2025 y alcance el objetivo del Banco Central Europeo del 2,0% en el cuarto trimestre de ese año.

La caída de los precios de la energía y de los alimentos han sido los principales impulsores de esta tendencia desinflacionaria.

Si bien esto ofrece cierto alivio a los hogares y las empresas, no se ha traducido en una recuperación sólida del gasto del consumidor.

A pesar del desempleo récord del 5,9%, los hogares están ahorrando más de lo esperado, lo que refleja un comportamiento relativamente pesimista debido a la incertidumbre económica.

Este gasto restringido ha desacelerado el crecimiento impulsado por el consumo en la eurozona, que tradicionalmente ha sido un motor clave de su PIB.

¿Cuáles son los riesgos de una guerra comercial?

La economía abierta de la eurozona la hace muy sensible a las políticas comerciales globales, y la perspectiva de aranceles estadounidenses sigue creciendo.

El presidente electo Donald Trump se ha comprometido a imponer aranceles del 10% a las importaciones, incluidas las de la UE.

Con un comercio de bienes por valor de 850.000 millones de euros (898.000 millones de dólares) cada año entre ambas economías, el impacto podría ser grave.

Alemania, cuya economía depende en gran medida de las exportaciones, es particularmente vulnerable.

El Bundesbank estima que estos aranceles podrían reducir en un 1,0% el PIB de Alemania, agravando sus problemas existentes.

Los funcionarios de la UE han advertido que un aumento de las políticas proteccionistas podría perturbar el comercio mundial y debilitar aún más la ya frágil recuperación de la eurozona.

¿Hay algunos puntos brillantes?

No todos los países de la eurozona se enfrentan al mismo nivel de dificultad. España destaca como caso de éxito, con un crecimiento previsto del PIB del 3,0% en 2024 y del 2,3% en 2025.

Su sólido desempeño ha sido impulsado por un fuerte turismo e iniciativas de inversión lideradas por el Gobierno.

Italia y Francia también están experimentando mejoras modestas.

Se prevé que el crecimiento de Italia aumente del 0,7% en 2024 al 1,0% en 2025, mientras que Francia sigue luchando con desafíos fiscales pero se mantiene en una senda de recuperación gradual.

Se espera que una menor inflación y una mejora en las condiciones crediticias respalden el crecimiento de la inversión en toda la región, ofreciendo un rayo de esperanza.

¿Qué le depara el futuro a Europa?

La recuperación de la eurozona depende de abordar sus vulnerabilidades estructurales.

Los altos costos de la energía, la débil demanda industrial y las tensiones geopolíticas siguen siendo desafíos importantes.

La dependencia de la región del comercio mundial la deja particularmente expuesta a los cambios en la política comercial estadounidense, especialmente con los aranceles propuestos que amenazan a sectores exportadores clave.
Se necesitan reformas estructurales para impulsar la competitividad, reducir los costos energéticos y fomentar la demanda interna.

Si bien la menor inflación y la mejora de las condiciones de inversión brindan motivos para el optimismo, el camino de la eurozona hacia un crecimiento sostenido dependerá de su capacidad para adaptarse a las presiones internas y externas.