Japón, Corea del Sur y China: ¿se recuperará el crecimiento de las potencias asiáticas en 2025?

Japón, Corea del Sur y China: ¿se recuperará el crecimiento de las potencias asiáticas en 2025?
Dionysis Partsinevelos
02 ene 2025, 10:13 A. M.
  • Japón espera un crecimiento constante apoyado por aumentos salariales, pero enfrenta riesgos por los aranceles estadounidenses y la inestabilidad política.
  • El crecimiento de Corea del Sur se ralentiza bajo las presiones comerciales y los desafíos demográficos, aunque las exportaciones siguen siendo sólidas.
  • China se prepara para un crecimiento más lento, con reformas y medidas fiscales destinadas a estabilizar su economía.

Japón, Corea del Sur y China se enfrentan a un año de grandes decisiones y desafíos mayores en 2025.

Japón está trabajando en una frágil recuperación, Corea del Sur está lidiando con presiones políticas y comerciales, y China está abordando una economía en desaceleración mientras reforma su sistema.

Cada país tiene sus propios problemas que resolver, pero todos están conectados por las mismas tendencias globales: crecimiento lento, aumento de las barreras comerciales y cambios en las industrias.

¿Cómo se ve el panorama de las economías asiáticas en 2025 y qué puede aprender cada país de los demás?

Japón: crecimiento moderado, pero demasiadas incertidumbres

Se prevé que la economía de Japón crezca entre un 1,5% y un 1,8% en 2025.

Este pronóstico se basa en los esfuerzos para impulsar el gasto del consumidor a través de aumentos récord de salarios y estímulos gubernamentales.

El Ministerio de Finanzas japonés ha presentado un paquete de 39 billones de yenes, dirigido a subsidios energéticos y apoyo a los hogares, para estabilizar el crecimiento.

Los salarios han sido el principal motor de crecimiento del país y siguen en una trayectoria ascendente. En 2024, las empresas japonesas acordaron un aumento salarial promedio del 5,1%, el más alto en 33 años.

Los sindicatos están presionando por aumentos similares en 2025, y algunos apuntan a aumentos del 6% o más para las pequeñas empresas.

Se espera que estos aumentos apoyen el consumo, que representa más de la mitad del PIB de Japón.

Sin embargo, los riesgos externos podrían amenazar el crecimiento de Japón en 2025.

Según estimaciones de Mizuho Securities, el regreso del presidente estadounidense Donald Trump y sus propuestas de aumentos de aranceles a los productos japoneses podrían reducir el crecimiento del PIB en 0,13 puntos porcentuales.

Además, el envejecimiento de la población japonesa sigue desafiando su mercado laboral y su productividad.

Las medidas políticas están ayudando a abordar estos desafíos estructurales. Las inversiones en descarbonización y digitalización, junto con el crecimiento de industrias de alto valor como los semiconductores, están fortaleciendo los cimientos económicos de Japón.

Sin embargo, las perspectivas siguen dependiendo de la eficacia con la que Japón navegue por las tensiones comerciales mundiales y mantenga la estabilidad política bajo su gobierno minoritario.

Corea del Sur: crecimiento más lento y riesgos crecientes

Se espera que la economía de Corea del Sur crezca dentro del rango del 1% en 2025, lo que refleja una desaceleración impulsada por la agitación política, las barreras comerciales y los desafíos demográficos.

Datos recientes de la Asociación de Comercio Internacional de Corea muestran que las exportaciones alcanzaron los 622.390 millones de dólares entre enero y noviembre de 2024, reduciendo la brecha con el valor de las exportaciones de Japón a un mínimo histórico de 20.200 millones de dólares. Sin embargo, este crecimiento está amenazado por el creciente proteccionismo.

Estados Unidos y China, los principales socios comerciales de Corea del Sur, han introducido mayores barreras comerciales.

Estas medidas, combinadas con el aumento de los costos laborales, están impulsando a las empresas coreanas a trasladar la fabricación a Europa y el sudeste asiático.

Esta tendencia corre el riesgo de socavar la posición de Corea del Sur como centro de fabricación global.

A nivel interno, la inestabilidad política aumenta la incertidumbre económica. El juicio político al presidente Yoon Suk Yeol ha retrasado negociaciones comerciales críticas y las tensiones podrían sofocar la confianza de los inversores.

Corea del Sur también enfrenta desafíos estructurales, incluida una baja tasa de fertilidad y un envejecimiento de la población, que amenazan su fuerza laboral y su crecimiento económico a largo plazo.

No obstante, la innovación de Corea del Sur en industrias de alta tecnología y sus sólidas exportaciones en semiconductores, cosméticos y productos farmacéuticos mantienen una perspectiva positiva a largo plazo para su economía.

China: crecimiento más lento con apoyo de políticas

El crecimiento de China se prevé que se desacelere al 4,5% en 2025, frente al estimado 4,9% en 2024, según el Banco Mundial.

La desaceleración se debe a una prolongada crisis inmobiliaria, una débil demanda interna y choques externos, en particular por las alzas arancelarias de Estados Unidos.

El esperado aumento del 60% de los aranceles sobre tres cuartas partes de las importaciones estadounidenses de China podría arrastrar el crecimiento del PIB en 150 puntos básicos, según estimaciones.

Esto se produce cuando el mercado inmobiliario de China muestra señales limitadas de recuperación, y se espera que la estabilización se produzca solo a fines de 2025.

La crisis inmobiliaria sigue pesando sobre la confianza de los hogares y las finanzas de los gobiernos locales.

Para compensar estas presiones, China está aumentando el apoyo fiscal y monetario.

El gobierno planea ampliar su déficit presupuestario al 3,5-4% del PIB en 2025, emitir 2 billones de yuanes en bonos del tesoro especiales y aumentar el gasto en infraestructura.

Estas medidas se complementan con recortes de las tasas de interés de 30 a 40 puntos básicos y esfuerzos para estimular el consumo de los hogares.

China también tiene como objetivo apoyar sus industrias de alto valor, como los semiconductores y las tecnologías estratégicas.

El objetivo es reducir la dependencia de las exportaciones y reforzar la competitividad a largo plazo.

Sin embargo, los economistas advierten que las medidas de estímulo convencionales pueden ser insuficientes.

Se requerirán reformas más profundas, como el fortalecimiento de las redes de seguridad social y la mejora de las finanzas de los gobiernos locales, para una recuperación sostenible.

Lo que las economías asiáticas pueden aprender unas de otras

El enfoque de Japón en el crecimiento salarial ofrece una lección para Corea del Sur y China. Los salarios más altos pueden impulsar el consumo interno y reducir la dependencia de las exportaciones.

La sólida base de exportaciones de Corea del Sur destaca la importancia de la innovación y la diversificación, una estrategia que China ya ha adoptado en su impulso por las industrias de alto valor.

Mientras tanto, las amplias medidas fiscales y las reformas sociales de China proporcionan un plan para gestionar las transiciones económicas.

Sin embargo, aquí no se aplica el principio de "talla única para todos" y todas las economías asiáticas enfrentan sus propios desafíos únicos y confían en sus propias fortalezas centrales.

Si bien se proyecta un crecimiento en las tres economías, las tensiones comerciales, la inestabilidad política y los problemas estructurales podrían descarrilar el progreso.

El éxito dependerá de acciones políticas oportunas, reformas estructurales y una gestión eficaz de las incertidumbres globales. La capacidad de adaptación de cada país determinará su trayectoria económica en los próximos años.

La verdadera pregunta es si estas naciones aprovecharán 2025 como una oportunidad para romper con sus manuales tradicionales.

El legado económico de Asia Oriental no se escribirá solo con sus números de crecimiento, sino que dependerá de si sus líderes optan por reformas audaces y con visión de futuro o continúan conformándose con la supervivencia a corto plazo.