La verdad sobre el estímulo de China: ¿un cambio prometedor o simplemente una gran apuesta?
- China apunta a una política monetaria "moderadamente flexible" y medidas fiscales proactivas para impulsar su economía en desaceleración.
- Los desafíos incluyen la deflación, la débil demanda de los consumidores, una caída de los precios de los bienes raíces y los próximos aranceles estadounidenses.
- El éxito depende de una implementación rápida y del equilibrio entre el crecimiento a corto plazo y la estabilidad.
Los principales líderes de China están haciendo su impulso más agresivo en años para reavivar el crecimiento económico.
Con la desaceleración de la demanda de los consumidores, las tendencias deflacionarias y los posibles aranceles comerciales de Estados Unidos, los responsables de la política del país están dando un giro brusco.
En una reciente reunión del Buró Político, anunciaron un cambio a una política monetaria "moderadamente flexible" y medidas fiscales más proactivas para 2025.
Los mercados reaccionaron con optimismo, pero la verdadera prueba está en la ejecución.
¿Qué significa "moderadamente suelto"?
La decisión de China de adoptar una política monetaria "moderadamente flexible" significa que ahora se está alejando de su postura "prudente" de 14 años.
Los analistas interpretan esto como un movimiento hacia tasas de interés más bajas y requisitos de reserva reducidos para los bancos.
Esto liberaría liquidez y alentaría el préstamo para estimular la expansión económica.
La última vez que China utilizó esta estrategia fue durante la crisis financiera de 2008.
Si bien las autoridades están decididas a evitar una acumulación excesiva de deuda, la urgencia de cumplir con un objetivo de crecimiento del 5% para 2025 los ha empujado hacia medidas agresivas.
Solo en noviembre, el Banco Popular de China inyectó 1 billón de yuanes (140.000 millones de dólares) al sistema financiero.
Sin embargo, la pregunta más importante aquí es si estas acciones estimularán una actividad económica real o simplemente estabilizarán el sentimiento.
El gasto fiscal se acelera
La política fiscal también ocupará un lugar central en 2025, con promesas de medidas "más proactivas".
Esto podría incluir aumentar el déficit fiscal más allá del 3% actual, permitiendo al gobierno financiar importantes proyectos de infraestructura y estabilizar sectores en dificultades.
Los analistas predicen una importante emisión de bonos y nuevas iniciativas dirigidas a las economías regionales.
Medidas recientes, como un paquete de alivio de la deuda de 1,4 billones de dólares para los gobiernos locales, destacan la magnitud de la respuesta fiscal.
Los subsidios para bienes de consumo como electrodomésticos y automóviles han mostrado cierto éxito a corto plazo, pero se necesita un gasto fiscal más amplio para impulsar un crecimiento sostenible.
La ampliación de estos subsidios y la implementación de un apoyo financiero directo para los hogares de bajos ingresos podrían estar en el horizonte.
La demanda del consumidor: la pieza que falta
A pesar de los cambios en la política, la demanda de los consumidores sigue siendo un eslabón débil.
Las ventas minoristas experimentaron un ligero aumento en octubre gracias al período festivo, pero los datos de noviembre no mostraron una mejora sostenida.
De hecho, los precios al consumidor aumentaron solo un 0,2% interanual, el nivel más bajo desde junio, y los precios al productor cayeron por el vigésimo sexto mes consecutivo.
El primer ministro Li Qiang ha enfatizado la importancia de "impulsar con fuerza el consumo", y es probable que sigan medidas poco convencionales.
Programas como el de "dinero por chatarra", que ofrece descuentos en nuevas compras a cambio de productos viejos, podrían expandirse en 2025.
Sin embargo, estas medidas solo pueden ofrecer un alivio temporal a menos que se aborden problemas estructurales más profundos, como los salarios estancados y el mercado inmobiliario en dificultades.
Las tensiones comerciales se intensifican
El crecimiento impulsado por las exportaciones de China enfrenta nuevos riesgos mientras Donald Trump se prepara para regresar a la presidencia de Estados Unidos.
Sus aranceles propuestos de hasta el 60% sobre los productos chinos podrían interrumpir significativamente los flujos comerciales.
Si bien las exportaciones a Estados Unidos aumentaron un 8% interanual en noviembre, los analistas creen que este crecimiento refleja que las empresas estadounidenses están adelantando los pedidos antes de los aranceles esperados. Se anticipa una desaceleración en la segunda mitad de 2025.
Otros socios comerciales, como la ASEAN y la Unión Europea, han mostrado resiliencia, con un crecimiento de las exportaciones de casi el 15% y el 7,2%, respectivamente.
Sin embargo, las importaciones de estas regiones han disminuido, lo que subraya la debilidad de la demanda interna.
La fortaleza exportadora de China en sectores como las energías renovables, el acero y los minerales de tierras raras sigue siendo un punto brillante, pero hace poco para abordar los desafíos económicos internos.
El dilema del mercado inmobiliario
El mercado inmobiliario de China sigue pesando mucho en la economía.
La caída de los precios de la vivienda y la reducción de la actividad de inversión han erosionado la riqueza y la confianza de los consumidores.
Los responsables políticos se han comprometido a estabilizar el sector, pero las mejoras tangibles han tardado en materializarse.
El declive del mercado inmobiliario tiene implicaciones más amplias para la recuperación económica.
Una recuperación en este sector podría impulsar significativamente el gasto y la inversión de los consumidores, pero lograr eso requerirá políticas más agresivas y específicas.
Sin un cambio, la demanda interna puede permanecer estancada, socavando los esfuerzos más amplios de recuperación.
La reacción del mercado y el camino por delante
Los mercados financieros reaccionaron positivamente a los anuncios del Politburó, con el índice Hang Seng subiendo más del 3% y las acciones chinas registrando ganancias.
Los economistas están particularmente preocupados por el cronograma de implementación.
Si bien se han anunciado recortes de tasas y medidas fiscales, su implementación real podría tardar meses.
Los responsables políticos también deberán equilibrar las ganancias a corto plazo con la estabilidad a largo plazo, garantizando que los niveles de deuda sigan siendo manejables.
La Conferencia Central de Trabajo Económico está programada para comenzar esta semana y esbozará objetivos de crecimiento específicos y detalles de políticas para 2025.
Si bien los anuncios recientes reflejan un fuerte compromiso con el cambio, su éxito depende de una implementación rápida y efectiva.
La capacidad de China para alcanzar su objetivo de crecimiento del 5% depende de impulsar el consumo interno, estabilizar sectores clave como el inmobiliario y mitigar el impacto de las tensiones comerciales mundiales.
Los próximos meses revelarán si estas políticas pueden producir resultados significativos o si serán necesarias medidas más drásticas.
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