El récord de superávit comercial de China: ¿podría desencadenar una guerra comercial con Estados Unidos?
- El superávit de 1,6 billones de dólares de China muestra una fuerte dependencia de las exportaciones en medio de una débil demanda interna.
- Los aranceles planeados por Trump amenazan la economía china impulsada por las exportaciones y la estabilidad comercial.
- Pekín lucha contra la deflación, el exceso de capacidad y el bajo consumo a pesar de las nuevas políticas.
El superávit comercial de China alcanzó casi un billón de dólares en 2024, impulsado por exportaciones récord de 3,6 billones de dólares, según datos oficiales.
El superávit, que equivale a 992.200 millones de dólares, ha suscitado preocupaciones sobre una nueva ola de tensiones comerciales globales, especialmente porque Donald Trump se prepara para volver a la Casa Blanca con promesas de fuertes aranceles a los productos chinos.
Sin embargo, este superávit pone de manifiesto profundas vulnerabilidades en el modelo económico chino y su fuerte dependencia de las exportaciones para compensar la débil demanda interna.
¿Por qué el superávit de China es tan alto?
Las exportaciones de China crecieron un 6,7% en valor y un 11,6% en volumen de enero a noviembre, lo que refleja un aumento en los envíos a mercados clave como Estados Unidos y el sudeste asiático.
Las exportaciones solo a Estados Unidos alcanzaron los 525.000 millones de dólares en 2024, un aumento del 4,9% respecto al año anterior, con un fuerte salto del 15,6% en diciembre.
Este crecimiento fue impulsado en parte por la "carga anticipada", ya que las empresas se apresuraron a completar los envíos antes de los aranceles anticipados de Trump.
Sin embargo, las importaciones contaron una historia diferente. Las importaciones de China crecieron solo un 1,1% en 2024, limitadas por el lento consumo interno y la caída de los precios de las materias primas.
El débil crecimiento de las importaciones pone de manifiesto una economía desequilibrada, en la que los avances en las exportaciones enmascaran problemas estructurales en el país.
¿Qué está impulsando el desequilibrio comercial en China?
El superávit destaca específicamente la fuerte dependencia de China de las exportaciones para impulsar su economía.
La demanda interna sigue siendo débil a pesar de los incentivos gubernamentales como los subsidios para el canje de automóviles, electrodomésticos y productos electrónicos.
Si bien estas medidas han impulsado cierta actividad, no han logrado compensar los problemas más importantes de bajo gasto del consumidor y estancamiento del crecimiento de los ingresos.
El enfoque de China en tecnologías avanzadas como vehículos eléctricos, paneles solares y semiconductores también ha contribuido al desequilibrio.
Estos sectores todavía están lidiando con el exceso de capacidad, ya que están agobiados por fuertes subsidios.
El exceso de producción ha hecho bajar los precios de fábrica durante más de dos años y ha provocado acusaciones de vertido de productos baratos en los mercados mundiales.
La débil demanda interna de China
El bajo consumo interno es una de las mayores vulnerabilidades económicas de China.
El Índice de Precios al Consumidor (IPC) subió solo un 0,1% en diciembre de 2024, mientras que el deflactor del PIB, que se ajusta a la inflación, se mantuvo estable en cero.
Los economistas temen que China pueda caer en una trampa deflacionaria similar a la "década perdida" de Japón.
La clase media, golpeada por el colapso del sector inmobiliario y las incertidumbres relacionadas con la pandemia, está ahorrando más y gastando menos.
Los esfuerzos para estimular el consumo, como la ampliación del sistema de seguridad social y la oferta de subsidios, aún no han mostrado resultados significativos.
Para una economía del tamaño de China, esta falta de una demanda interna sólida crea efectos dominó que se extienden mucho más allá de sus fronteras.
Las tensiones comerciales globales se intensifican
El aumento de las exportaciones de China no ha pasado desapercibido. El superávit comercial de Estados Unidos con China creció un 6,9% en 2024 hasta los 361.000 millones de dólares, lo que reavivó los llamamientos a medidas comerciales más duras.
Trump se ha comprometido a imponer aranceles de hasta el 60% a los productos chinos, una medida que podría reducir entre 0,5 y 2,5 puntos porcentuales el PIB de China, según varios economistas.
Pero Estados Unidos no es el único país que está tomando medidas. La Unión Europea ya ha impuesto aranceles a las importaciones de vehículos eléctricos chinos, citando preocupaciones sobre el dumping de mercado.
Brasil y México han introducido medidas para proteger sus industrias nacionales, y México se ha centrado en los textiles y la electrónica chinos.
Estas respuestas sugieren una creciente reacción global contra la estrategia impulsada por las exportaciones de China.
¿Cómo está respondiendo Beijing?
Los responsables políticos de China son conscientes de los riesgos y han comenzado a cambiar su enfoque de la inversión al consumo.
En diciembre, Pan Gongsheng, gobernador del banco central de China, enfatizó la necesidad de aumentar los ingresos, mejorar la seguridad social y ampliar los subsidios al consumidor para reducir la dependencia de la economía de las exportaciones.
Al mismo tiempo, Pekín está tratando de estabilizar su sistema financiero. Se han implementado medidas como la refinanciación de la deuda del gobierno local y el apoyo a los mercados inmobiliarios, aunque con resultados mixtos.
El Banco Popular de China también ha tomado medidas inusuales, incluida la suspensión de las compras de bonos, para evitar una posible burbuja de bonos.
Sin embargo, la inversión privada sigue siendo moderada debido a las restricciones crediticias y la baja confianza, mientras que los déficits fiscales están aumentando.
Se espera que el Congreso Nacional del Pueblo anuncie en marzo nuevas medidas destinadas a impulsar la demanda interna, pero los analistas advierten que esas iniciativas pueden tardar en dar resultados.
¿Podría una nueva guerra comercial perjudicar más a China?
China está mejor preparada para una guerra comercial hoy que durante el primer mandato de Trump.
Ha diversificado sus mercados de exportación, con un crecimiento de las exportaciones a los países de la ASEAN del 12% en 2024, casi el doble de la tasa general de crecimiento de las exportaciones.
Sin embargo, esta estrategia tiene límites. La desviación de bienes a terceros países, como Vietnam, para eludir los aranceles estadounidenses ha atraído el escrutinio y podría enfrentar medidas enérgicas.
Una guerra comercial prolongada probablemente agravaría los desequilibrios existentes. El exceso de capacidad en la manufactura podría empeorar a medida que el consumo interno lucha por absorber la producción excedente.
Además, los aranceles de represalia de otros socios comerciales podrían limitar la capacidad de China para encontrar mercados alternativos.
La gran reunión de políticas de Pekín en marzo probablemente pondrá en marcha más medidas para que la gente gaste. Pero el verdadero desafío es que China encuentre una forma de crecer sin depender tanto de las exportaciones.
Hasta entonces, ese enorme superávit comercial podría parecer impresionante en el papel, pero en realidad es una señal de advertencia de una economía que todavía está luchando por encontrar su equilibrio.
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