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Apple recurre al cerebro, pero ¿podrá descifrar el secreto para aumentar las ventas del iPhone?

Apple recurre al cerebro, pero ¿podrá descifrar el secreto para aumentar las ventas del iPhone?
Deepali Singh
14 may 2025, 09:35 A. M.
  • Apple presenta tecnología BCI para usuarios discapacitados, pero las ventas del iPhone siguen siendo su principal desafío.
  • El estancamiento de los ingresos del iPhone (3 años) y los temores a una guerra comercial hacen que las acciones de Apple caigan un 15%.
  • La integración de la IA en los iPhones se enfrentó a retrasos en el software, lo que atenuó su impacto inmediato.

Cupertino volvió a capturar la imaginación de todos el martes, al presentar una iniciativa visionaria que algún día podría permitir a los usuarios controlar sus dispositivos utilizando meras señales cerebrales.

Esta ambiciosa iniciativa, facilitada por implantes cerebrales, sin duda representaría otro salto monumental para Apple.

Sin embargo, esta incursión en la frontera neurotecnológica, si bien subraya el compromiso constante de la empresa con la innovación de vanguardia, también arroja una luz cruda sobre un desafío más inmediato y apremiante: la persistente necesidad de revitalizar las ventas de su producto estrella, el iPhone.

El horizonte de la innovación frente a los imperativos comerciales.

El proyecto de interfaz cerebro-ordenador (BCI), inicialmente destinado a mejorar la accesibilidad para usuarios discapacitados, es un testimonio del espíritu innovador de Apple.

Sin embargo, como destacaba el informe original, gran parte de este trabajo innovador "no está destinado al público en general ni está listo para convertirse en un éxito de ventas en el corto plazo".

La corriente subyacente financiera, observada atentamente por Wall Street, apunta a una preocupación mucho más terrenal: la meseta de casi tres años en el crecimiento de los ingresos del iPhone, un dispositivo que sigue siendo el pilar fundamental del rendimiento financiero de Apple.

Este estancamiento ha ejercido presión a la baja sobre las acciones del gigante tecnológico, que han experimentado una caída del 15% este año, una recesión atribuida tanto al lento crecimiento como a la inquietud que rodea la guerra comercial del presidente Donald Trump.

Es innegable que Tim Cook, el CEO de Apple, está navegando en aguas turbulentas, apresurándose a diseñar una estrategia que pueda abordar eficazmente la situación actual de la empresa.

Sin embargo, hasta el momento, estos esfuerzos han tenido un éxito limitado.

Un plan muy esperado para revitalizar las ventas del iPhone mediante la incorporación de inteligencia artificial avanzada en los últimos modelos no ha producido el revulsivo previsto.

En un raro tropiezo para la empresa, normalmente tan meticulosa, Apple "cometió un error inusual al desarrollar el software prometido que sustentaba muchas de las funciones de IA más atractivas y, en un gran revés, tuvo que retrasar su lanzamiento hasta algún momento de este año".

Durante una llamada reciente con analistas, Cook mantuvo un tono optimista con respecto al iPhone y a la "Inteligencia Artificial" de marca propia de la compañía.

Señaló que "las ventas durante el último trimestre de la familia de iPhone más reciente, el iPhone 16, fueron mayores en los países donde se ofreció Apple Intelligence que en los países donde no se ofreció".

Sin embargo, la realidad es que Apple depende actualmente de socios como OpenAI para dotar a sus iPhones, que representan aproximadamente la mitad de los ingresos totales de Apple, de las capacidades de IA más sofisticadas.

Proyectos ambiciosos, fortunas diversas.

Este no es el primer caso en el que Apple emprende proyectos ambiciosos que acaparan titulares y que aún no se han traducido en grandes triunfos comerciales.

El año pasado se lanzaron las gafas de realidad aumentada Vision Pro, un dispositivo que permite a los usuarios "proyectar aparentemente una película en el mundo real o simular que están viendo un partido de la NBA desde la primera fila".

Si bien muchos críticos elogiaron el diseño innovador de Apple, en particular su función que permite a los usuarios ver su entorno, la estética "incómoda" tipo gafas de esquí del dispositivo y su elevado precio de 3.500 dólares han limitado su atractivo para el mercado masivo.

Otros grandes proyectos han tenido finales aún más definitivos. El "proyecto multimillonario de la empresa, que duró una década, para desarrollar tecnología de coches autónomos" fue abruptamente "cancelado... en 2024".

La interfaz cerebro-ordenador: un nuevo estándar para la accesibilidad

El anuncio del martes sobre la posibilidad de que personas con enfermedades como la ELA o lesiones de la médula espinal controlen dispositivos Apple representa otra iniciativa muy innovadora, aunque actualmente de nicho.

A través de este proyecto, Apple pretende colaborar con empresas especializadas en interfaces cerebro-ordenador, o implantes cerebrales, capaces de interpretar las señales cerebrales.

Uno de estos socios es Synchron, con quien Apple ha colaborado para desarrollar un estándar que permita a los pacientes interactuar con los dispositivos de Apple sin necesidad de movimiento físico.

"Esto marca un momento decisivo para la interacción entre humanos y dispositivos. La interfaz cerebro-ordenador es más que una herramienta de accesibilidad, es una capa de interfaz de próxima generación", declaró con convicción el Dr. Tom Oxley, CEO y cofundador de Synchron, según lo citado por Fortune.

Actualmente, el número de pacientes con implantes cerebro-computadora es relativamente pequeño, y el plazo para que estos pacientes puedan utilizar dispositivos Apple a través de este nuevo estándar sigue siendo incierto.

En este campo destaca especialmente Neuralink, la empresa de Elon Musk, cuyo primer paciente ha demostrado la capacidad de controlar un cursor mediante un implante.

Si bien Musk ha promocionado con frecuencia las interfaces cerebro-computadora (BCI, por sus siglas en inglés) como un medio para que todas las personas aumenten sus capacidades, el anuncio de Apple el martes fue más discreto.

En su declaración, mencionó los implantes y su iniciativa solo en términos de ayudar a las personas discapacitadas a usar sus dispositivos, y no hizo mención alguna de que su proyecto pudiera llegar a tener un amplio uso comercial.

Mientras Apple continúa explorando estas fronteras futuristas, el desafío más inmediato de reactivar el crecimiento de las ventas del iPhone se cierne en el horizonte, un enigma que, por ahora, permanece sin resolver.