Las criptomonedas reemplazan al efectivo a medida que se profundiza la crisis económica de Bolivia

Las criptomonedas reemplazan al efectivo a medida que se profundiza la crisis económica de Bolivia
Noris Soto
30 jun 2025, 10:29 A. M.
  • La adopción de criptomonedas aumenta en Bolivia a medida que la inflación y la escasez de dólares erosionan la confianza.
  • Los negocios en Cochabamba aceptan Bitcoin y Tether, ofreciendo descuentos y cajeros automáticos de criptomonedas.
  • Los expertos advierten de los riesgos y califican el cambio como un síntoma de crisis, no de progreso.

En el centro comercial de Cochabamba, la tercera ciudad más grande de Bolivia, las criptomonedas se están convirtiendo rápidamente en una necesidad en lugar de un experimento fragmentado.

Cajeros automáticos de criptomonedas que permiten a los compradores intercambiar monedas por Bitcoin, salones de belleza que aceptan activos digitales con descuento y cuentas de Binance que te dan comidas.

Bolivia enfrenta una de sus crisis económicas más graves en décadas. Las reservas de dólares en el país están casi agotadas. El resultado es la inflación más alta en 40 años.

Según un artículo de Reuters, la ciudad está congestionada con líneas de gasolineras debido a la falta de combustible.

El tipo de cambio oficial está más alejado de la realidad, ya que el boliviano perdió la mitad de su valor en el mercado ilegal solo este año.

En medio de la inestabilidad, un número cada vez mayor de bolivianos está recurriendo a las criptomonedas, Bitcoin, stablecoins como Tether y plataformas como Binance, como cobertura contra el colapso de la moneda del país.

La adopción de criptomonedas se dispara en medio de la escasez de dólares

A pesar de la escasez de estadísticas exactas, existen numerosas señales de un aumento en el uso de criptomonedas.

Hasta hace poco, las monedas digitales estaban prohibidas en Bolivia.

Pero en octubre del año pasado, el banco central había informado de USD 24 millones en transacciones de activos digitales.

Los analistas creen que esa cifra ha aumentado drásticamente en los últimos meses, ya que la confianza en el boliviano ha disminuido.

La tasa de adopción de Bolivia también se compara con la de vecinos con dificultades económicas, como Argentina y Venezuela.

No obstante, el volumen general de actividad de las criptomonedas es bajo.

Se espera que las transacciones diarias de Tether (USDT) ronden los USD 600,000, que es mucho menor que el volumen que fluye a través de los bancos tradicionales y la economía informal basada en efectivo del país.

Binance es la plataforma preferida de muchos bolivianos debido a sus bajos costos y capacidades peer-to-peer.

Sin embargo, las controversias globales se ciernen sobre nosotros: en 2023, Binance pagó un acuerdo de USD 4.3 mil millones por violar las regulaciones estadounidenses contra el lavado de dinero.

Según Mauricio Torrelio de la Cámara Boliviana de Blockchain, la tasa de adopción del país es ahora comparable a la de Argentina y Venezuela.


Sin embargo, la escala general del mercado está muy por detrás de sus homólogos sudamericanos y de otras actividades nacionales.

Según José Gabriel Espinoza, expresidente del banco central de Bolivia, los volúmenes diarios de USDT promedian aproximadamente USD 600,000, una fracción de los USD 18-USD 22 millones en el sector financiero legal y los USD 12-USD 14 millones en el mercado criminal basado en efectivo.

"Si bien las criptomonedas están creciendo, todavía son un mercado incipiente", dijo a Reuters.

Los pagos cotidianos se digitalizan

A pesar de los peligros, varias empresas de Cochabamba han adoptado las monedas digitales como alternativa a la estructura nacional que está a punto de colapsar.

En Bros Steakhouse, los clientes pueden tener una opción de pago a través de Binance o un cajero automático vinculado a Blink, un wallet de criptomonedas desarrollado en El Salvador, el primer país que legaliza Bitcoin.

Mientras tanto, al otro lado de la ciudad, Carla Jones, propietaria de un spa que ofrece descuentos en Bitcoin a los clientes.

Ella les dice a los clientes: "Tres sesiones de bronceado por menos cuando pagas en criptomonedas". Más bien, se trata de atraer a clientes más jóvenes y mantener los fondos en una moneda que podría tener un mejor valor de reserva que el boliviano.

Estas innovaciones no son solo el típico marketing experto en tecnología, sino que son indicativas de una ansiedad financiera profundamente arraigada.

Las criptomonedas, a su vez, están llenando un vacío a medida que los bancos se quedan sin dólares y el tipo de cambio oficial alcanza la irrelevancia.

Un reflejo de declive, no de crecimiento

A pesar del entusiasmo, los expertos advierten que no se debe ver el desarrollo de las criptomonedas en Bolivia como un signo de modernización.

Muchos analistas creen que sugiere desesperación más que una revolución digital.

La enorme caída en las exportaciones de gas ha reducido el acceso de Bolivia al dinero contante y sonante, obligándolo a depender de costosas importaciones de combustible y creando una economía paralela para los dólares.

En las calles, un dólar estadounidense compra más de 16 bolivianos, superando ampliamente la tasa oficial de 6,9.

Algunos perciben la criptomoneda como una apuesta arriesgada en un mercado ya volátil.

Las comunidades vulnerables pueden verse tentadas a convertir el dinero del mundo real en activos volátiles.

En algunas situaciones, la criptomoneda se ha comercializado como una panacea en los distritos más pobres de Bolivia, solo para ser contraproducente cuando los precios de las monedas caen y las tiendas dejan de aceptarla.

Según Reuters, los partidarios de Bitcoin como Andree Canelas ven la transición como una respuesta sensata al declive económico.

Está ayudando con la instalación de cajeros automáticos de criptomonedas en tiendas y cafés de todo Cochabamba.

El mensaje es que mantener a los bolivianos en una caja ya no es seguro. A pesar del riesgo, la criptomoneda puede proporcionar un futuro mejor.

"La gente ve la volatilidad", según él, "pero también ve la alternativa: la pérdida garantizada".