China detiene la investigación antimonopolio de Google, centra la atención en Nvidia en medio de las conversaciones comerciales de EE. UU., según informe

China detiene la investigación antimonopolio de Google, centra la atención en Nvidia en medio de las conversaciones comerciales de EE. UU., según informe
Devesh Kumar
18 sept 2025, 08:08 A. M.
  • China pone fin a su investigación antimonopolio sobre Google, lo que indica flexibilidad en las conversaciones comerciales con Estados Unidos.
  • Los analistas ven la medida como un gesto diplomático, utilizando las acciones regulatorias como palanca con Washington.
  • Nvidia ahora enfrenta un mayor escrutinio, lo que muestra el cambio de enfoque de China hacia las empresas tecnológicas críticas.

China ha decidido detener su investigación antimonopolio sobre Google, una medida que se produce pocos meses después de que los reguladores comenzaran a investigar al gigante tecnológico estadounidense por presuntas violaciones de las leyes antimonopolio del país.

Según un informe del Financial Times, la decisión aún no se ha comunicado formalmente a Google, y está siendo ampliamente vista como una apertura estratégica a Washington en un momento en que las negociaciones comerciales entre las dos superpotencias económicas vuelven a estar sobre la mesa.

Los analistas dicen que el final de la investigación destaca la voluntad de Beijing de desplegar presión regulatoria como moneda de cambio y como señal diplomática.

La decisión de China de abandonar la investigación de Google se produjo en medio de dos desarrollos importantes: un acuerdo marco entre Estados Unidos y China está cerca del futuro de TikTok en Estados Unidos, y la decisión de Beijing de prohibir los chips Nvidia en medio de la rivalidad tecnológica.

El cambio táctico de China en un juego de ajedrez comercial

La decisión de China de abandonar la investigación de Google coincide con un renovado impulso para resolver las disputas comerciales con Estados Unidos.

En los últimos seis meses, las tensiones han estallado en múltiples frentes, desde el impulso de Washington para reducir los aranceles a las importaciones chinas al 30% hasta las amenazas de prohibir aplicaciones populares como TikTok en suelo estadounidense.

En represalia, Beijing respondió con sus propias medidas arancelarias del 10% y acciones antimonopolio contra empresas estadounidenses.

En este contexto, los reguladores que apuntaron a Google en febrero parecían alineados con la postura de línea dura de China. Sin embargo, con el reinicio de las negociaciones, el repentino movimiento para abandonar la investigación indica un ablandamiento calculado.

Los analistas citados por el Financial Times sugieren que esto muestra que Beijing está dispuesto a demostrar flexibilidad, posiblemente para obtener concesiones de Estados Unidos en temas polémicos como el acceso a la tecnología y las restricciones a las aplicaciones.

La medida también subraya cómo el escrutinio regulatorio sobre las empresas extranjeras en China puede evolucionar según el estado de las relaciones geopolíticas.

Se trata menos de violaciones específicas y más de apalancamiento en un juego de ajedrez comercial en curso.

Nvidia emerge en el centro de atención

Si bien Google puede estar libre de responsabilidad por ahora, Beijing parece estar redirigiendo su atención regulatoria hacia otro peso pesado de EE. UU.: Nvidia.

Las autoridades chinas acusaron recientemente al fabricante de chips de prácticas anticompetitivas, un cambio que los analistas consideran deliberado.

Nvidia, cuyos semiconductores de vanguardia son fundamentales para el desarrollo de la inteligencia artificial, es un actor fundamental en el panorama tecnológico mundial y a cuyos productos Beijing desea asegurar un mayor acceso.

Ejercer presión regulatoria sobre Nvidia en este momento tiene dos propósitos.

A nivel nacional, refuerza el mensaje de China de que las empresas extranjeras deben cumplir con sus reglas. A nivel internacional, proporciona otro punto de presión en las conversaciones comerciales con Washington.

Al suavizar su postura hacia Google mientras enciende la presión sobre Nvidia, Beijing está equilibrando cuidadosamente la confrontación con la concesión, enviando la señal de que no ha descartado flexionar su poder regulatorio, pero también puede reducirlo cuando los intereses estratégicos lo requieran.

Para las empresas estadounidenses, el episodio ilustra la precaria realidad de operar en el vasto mercado de China, una realidad en la que el escrutinio antimonopolio nunca se trata solo de la ley de competencia, sino también de los contornos más amplios de la diplomacia.