Blog del BCE señala factores que aumentan el riesgo de inflación
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Comprar: exposición a la parte corta de la curva de la zona euro mediante posiciones largas en futuros de tipos de interés EUR a 1–3Y (o recibir fijo en swaps en EUR). Fundamento: la orientación del BCE se está moviendo hacia riesgos inflacionistas «más equilibrados», y los mercados ya se inclinan por una pequeña subida. Si la inflación impulsada por la energía sigue filtrándose en los servicios y las expectativas se anclan en niveles más altos, es probable que el BCE mantenga una política más restrictiva durante más tiempo de lo que marcan los precios.
Riesgo clave: La inflación se desvanece rápidamente y la inflación de servicios deja de subir, obligando al BCE a recortar o pausar antes de lo esperado.
Vender: beta de renta variable amplia de la zona euro (p. ej., iShares MSCI EMU ETF o futuros del Euro Stoxx 50). Fundamento: la noticia señala un shock global con un mayor traspaso indirecto a través de las cadenas de suministro y expectativas de inflación persistentes, lo cual es negativo para los múltiplos de beneficios y la estabilidad de los márgenes. Incluso si el BCE solo sube ligeramente, el riesgo mayor es una inflación más alta durante más tiempo que presiona costes y demanda.
Riesgo clave: Una rápida tendencia de desinflación (caída de la energía y normalización de los costes de la cadena de suministro) restablece la confianza y la visibilidad de los beneficios.
- Los riesgos inflacionistas siguen siendo significativos pese al debilitamiento de las condiciones económicas.
- El shock de precios impulsado por la energía difiere del episodio inflacionista de 2022.
- Los hogares pueden reaccionar con mayor rapidez ante la inflación tras experiencias recientes.
Economistas sénior del Banco Central Europeo (BCE) han advertido que el shock inflacionista que actualmente afecta a la zona euro no debe considerarse automáticamente menos grave que el repunte inflacionista registrado en 2022, según un artículo del blog publicado el miércoles.
Los economistas sostuvieron que, si bien varias condiciones económicas sugieren riesgos inflacionistas menores en comparación con el episodio anterior, otros factores apuntan a la posibilidad de presiones inflacionistas más fuertes de lo que muchos observadores anticipan actualmente.
Su evaluación se publica cuando la inflación de la zona euro subió hasta el 3,2% el mes pasado, muy por encima del objetivo del 2% del BCE.
El aumento siguió a una fuerte subida de los precios de la energía ligada a la guerra en Irán, y algunos de esos mayores costes ya empiezan a filtrarse en la economía más amplia a través de los servicios.
Se refuerzan las expectativas de subidas de tipos
Los datos recientes de inflación han reforzado las expectativas de que el BCE implementará una pequeña subida de tipos a finales de este mes.
Sin embargo, los mercados y los economistas en general no anticipan un ciclo de ajuste prolongado o agresivo con posterioridad.
Esa visión se basa en gran medida en la suposición de que las condiciones económicas actuales no favorecen una rápida aceleración del crecimiento de los precios.
Los autores del blog del BCE, entre ellos Óscar Arce, director de la Dirección de Economía del BCE, reconocieron que esta suposición sigue siendo válida.
No obstante, subrayaron que los riesgos en torno a la inflación están más equilibrados de lo que muchos creen.
«Algunas características apuntan a riesgos inflacionistas más bajos ahora que en 2022», afirmaba el blog, que no refleja necesariamente la postura del BCE.
Factores que limitan las presiones inflacionistas
Según los economistas, varias condiciones distinguen actualmente el shock presente del episodio inflacionista de 2022.
Señalaron que el shock de precios actual está concentrado principalmente en los mercados del petróleo.
Los precios del gas natural se han mantenido sustancialmente más bajos, lo que ha ayudado a mantener controlados los precios de la electricidad.
La expansión de la producción de energía renovable también ha contribuido a limitar los aumentos más amplios de los costes energéticos.
El blog apuntó además a una demanda de los hogares más débil, un mercado laboral más flojo y políticas fiscal y monetaria más restrictivas que las vigentes al inicio del shock inflacionista anterior.
Estos factores podrían actuar como frenos sobre las presiones inflacionistas más amplias.
En conjunto, estas condiciones reducen la probabilidad de un repunte agudo y sostenido de los precios en toda la economía.
Un shock global podría elevar la inflación
A pesar de estos factores mitigadores, los economistas destacaron varios riesgos que podrían derivar en efectos inflacionistas más intensos.
Una de las preocupaciones clave es la naturaleza global del shock actual.
A diferencia del episodio de 2022, la alteración presente está afectando a las economías de forma más generalizada, lo que aumenta el potencial de efectos inflacionistas indirectos a lo largo de las cadenas de suministro internacionales.
«Un shock global tiene efectos indirectos mayores sobre la inflación, a medida que las presiones de costes se acumulan más ampliamente a lo largo de las cadenas de valor globales», argumentaron los autores.
«Esto, a su vez, provoca que los precios de las importaciones suban con más fuerza y que el shock en los precios de la energía se transmita con mayor intensidad a la economía nacional.»
Los economistas indicaron que tales efectos podrían volverse particularmente significativos si el shock resulta ser mayor, más extendido o más persistente de lo previsto actualmente.
Las expectativas de inflación siguen siendo una preocupación
El blog también subrayó el papel potencial de las expectativas de inflación.
Según los autores, los hogares pueden ajustar sus expectativas sobre la inflación futura más rápidamente que en el pasado debido a su experiencia reciente con subidas de precios rápidas.
Si los consumidores se acostumbran a esperar una inflación más alta, las presiones sobre los precios podrían volverse más difíciles de contener.
Además, los gobiernos ahora disponen de menor capacidad fiscal para compensar el aumento de los precios que durante episodios inflacionistas anteriores.
La reducción de la flexibilidad fiscal podría limitar la capacidad de los responsables políticos para amortiguar a los hogares y las empresas frente a los efectos de los mayores costes energéticos.
Como resultado, aunque varios indicadores económicos sugieren que los riesgos inflacionistas pueden ser menores que en 2022, los economistas del BCE sostuvieron que el entorno actual también contiene factores que podrían conducir a presiones inflacionistas más fuertes de lo que muchos anticipan actualmente.
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