Cómo la política de "América Primero" de Trump está obligando a Europa a madurar

Cómo la política de "América Primero" de Trump está obligando a Europa a madurar
Dionysis Partsinevelos
17 mar 2025, 08:01 A. M.
  • La política exterior de Trump está alejando a Estados Unidos de la OTAN y acercándolo a Rusia, desestabilizando las defensas de Europa.
  • Alemania y la UE planean reformas económicas y de defensa sin precedentes para cubrir el vacío dejado por Estados Unidos.
  • Las divisiones internas de Europa y las tensiones del Brexit resurgen mientras intenta redefinir su papel sin el respaldo de Estados Unidos.

La frase “América Primero” se utilizó por primera vez como eslogan de campaña de Donald Trump. Ahora, es la característica definitoria de la política exterior estadounidense.

También es la razón por la que Estados Unidos se está alejando de Europa, dejando a la OTAN y a la Unión Europea repensar su futuro sin el apoyo estadounidense garantizado.

Este cambio es ahora evidente, con la ayuda estadounidense a Ucrania estancada y la unidad de la OTAN bajo presión.

La dependencia militar, las vulnerabilidades económicas y las divisiones internas de Europa están ahora al descubierto.

Pero este shock también podría ser el catalizador que Europa necesitaba para convertirse en una potencia más unificada y autosuficiente.

¿Por qué Estados Unidos se está alejando de Europa?

Desde 1945, la relación transatlántica ha sido la piedra angular de la seguridad occidental. Bajo Trump, esa relación se está deteriorando rápidamente.

Estados Unidos está reduciendo su presencia militar en Europa, amenazando los compromisos de la OTAN y retirando el apoyo a Ucrania.

Los informes sugieren que Trump ha discutido la retirada de tropas estadounidenses de regiones clave como los países bálticos, dejando a Ucrania fuera de las recientes conversaciones de paz con Rusia.

Trump también ha culpado abiertamente a Ucrania de la guerra; una afirmación sin fundamento y rechazada incluso por muchos de sus propios partidarios.

Las encuestas muestran que la mayoría de los estadounidenses siguen apoyando a la OTAN. Una encuesta de Gallup revela que el apoyo público a la alianza se mantiene estable.

Sin embargo, la política exterior apenas figura como una preocupación para los votantes estadounidenses cuando se les pregunta sobre las principales prioridades del país.

Esto abre una oportunidad para la administración Trump de remodelar la política global sin una oposición interna significativa.

Pero el cambio de Trump no es solo táctico. Muestra una retirada ideológica más amplia hacia el aislacionismo, que recuerda a la América anterior a la Segunda Guerra Mundial.

El lema de Trump "América Primero" recuerda al movimiento de Charles Lindbergh de la década de 1930, que argumentaba que Estados Unidos debía dejar que Europa se ocupara de sus propios asuntos y centrarse únicamente en la defensa del hemisferio occidental.

En la práctica, esto significa dejar a Europa expuesta a amenazas externas, particularmente de Rusia, mientras Washington se centra en sí mismo y busca maneras de llegar a acuerdos con antiguos rivales.

¿Por qué Trump se está poniendo del lado de Rusia?

Existen dos teorías contrapuestas sobre por qué Trump está ahora girando hacia Rusia.

Una es geopolítica. Trump podría estar intentando una estrategia de "Kissinger inversa". Eso significa cortejar a Rusia para debilitar el creciente poder de China en Asia.

Durante la Guerra Fría, Henry Kissinger utilizó a China como contrapeso de la Unión Soviética.

Trump podría esperar ganarse a Rusia o, al menos, empujarla a la neutralidad en un futuro conflicto entre Estados Unidos y China.

La segunda teoría es ideológica. El círculo íntimo de Trump considera cada vez más a Rusia como un aliado cultural.

En los medios de comunicación de la derecha estadounidense, Rusia suele ser retratada como defensora de los “valores tradicionales”.

Aliados de Trump como Tucker Carlson y Steve Bannon elogian regularmente la postura conservadora de Rusia sobre género, familia y religión.

La narrativa presenta a Rusia como un bastión contra el liberalismo occidental y el progresismo social, a veces descrito como "wokeness".

Europa, por otro lado, es vista con recelo por sectores de la derecha estadounidense.

Con sus sociedades seculares, modelos de bienestar social y valores liberales, Europa se ha convertido en un polo cultural opuesto.

Independientemente de qué teoría tenga más peso, el resultado es el mismo.

La administración Trump considera a Rusia un socio con el que vale la pena llegar a un acuerdo, incluso a expensas de los aliados europeos históricos.

El renuente punto de inflexión de Europa

El giro de Trump es doloroso para Europa, pero también necesario. Durante décadas, Europa ha invertido poco en defensa, confiando en el paraguas de seguridad estadounidense.

Ahora, esa red de seguridad se está retirando.

Alemania está liderando la respuesta. Con Friedrich Merz a punto de reemplazar a Olaf Scholz como canciller tras las recientes elecciones, Berlín se prepara para un gran aumento del gasto en defensa e infraestructura.

El impacto económico ya se está sintiendo. Goldman Sachs elevó su previsión de crecimiento del PIB alemán para 2027 en un punto porcentual completo, citando el impulso esperado de la inversión en defensa y pública.

Más importante aún, la postura de Merz lo alinea con el francés Emmanuel Macron, quien desde hace tiempo aboga por la “autonomía estratégica”, donde Europa sería menos dependiente de Washington.

La Comisión Europea también se está moviendo.

Ursula von der Leyen ha presentado propuestas para un gasto adicional en defensa de hasta 800.000 millones de euros, utilizando un nuevo mecanismo de préstamo de la UE y cambios en las normas fiscales que excluirían la defensa de los límites de endeudamiento nacional.

Por primera vez desde la Guerra Fría, Europa parece decidida a construir su aparato de seguridad.

La batalla económica: ¿puede Europa alcanzar a Estados Unidos?

La seguridad es solo una parte de la historia. Europa también se enfrenta a un desafío económico.

Los informes de los ex primeros ministros italianos Mario Draghi y Enrico Letta han puesto de manifiesto el retraso de Europa en innovación, productividad y formación de capital en comparación con Estados Unidos.

La Unión Europea lleva mucho tiempo luchando contra la fragmentación del mercado interior, que lastra el crecimiento.

Según datos del FMI citados por Draghi, las barreras dentro de la UE crean el equivalente a un arancel del 45% sobre el comercio intraeuropeo.

Bruselas está impulsando los esfuerzos para profundizar el mercado único, especialmente en los sectores de servicios financieros, energía y digital.

Una "unión de inversión de ahorro" con una nueva marca pretende canalizar el gran superávit de ahorro de Europa —gran parte del cual se invierte actualmente en EE. UU.— hacia proyectos de crecimiento nacionales.

Pero los obstáculos son conocidos. El proteccionismo nacional, las instituciones lentas y la fragmentación política son difíciles de superar.

La crisis provocada por Trump puede acelerar el cambio, pero el éxito requerirá romper hábitos arraigados.

El factor Reino Unido: ¿un nuevo puente o más fricción?

Hay una ventaja inesperada. Las tensiones entre Londres y Bruselas de la era del Brexit se están relajando.

El Reino Unido es ahora un socio clave en la respuesta europea a la guerra de Ucrania, y muchos estados de la UE piden un pacto de seguridad más profundo entre el Reino Unido y la UE.

La ofensiva diplomática de Keir Starmer ha ayudado. Las empresas británicas podrían pronto acceder a programas conjuntos de adquisición de defensa de la UE, aunque el Reino Unido siga fuera del bloque.

Sin embargo, algunos miembros de la UE, como Francia, siguen oponiéndose a conceder al Reino Unido pleno acceso a los fondos de defensa compartidos.

La situación podría empeorar si Trump impone aranceles comerciales a la UE y presiona al Reino Unido para que se alinee con Washington en lugar de con Bruselas.

Los líderes europeos deberían tomar decisiones que han retrasado durante mucho tiempo, desde el rearme hasta la reestructuración de la política económica.

Queda por ver si esta crisis impulsa una integración real o expone fracturas más profundas.

Occidente puede estar dividiéndose. Pero al hacerlo, también puede estar preparando el terreno para la reinvención de Europa.