Cómo la presión de EE. UU. puede llevar la frágil economía cubana a una crisis mayor

Cómo la presión de EE. UU. puede llevar la frágil economía cubana a una crisis mayor
Diya Poddar
17 mar 2026, 09:57 A. M.
  • La pérdida del apoyo venezolano ha expuesto vulnerabilidades en los sistemas energéticos.
  • Según informan, las conversaciones de EE. UU. incluyen demandas para destituir al presidente Miguel Díaz-Canel.
  • Las especulaciones sobre un cambio de régimen añaden incertidumbre al comercio y la inversión.

La frágil economía de Cuba enfrenta nuevas tensiones a medida que se intensifica la presión de EE. UU., lo que aumenta las dudas sobre hasta qué punto puede empeorar la situación.

El presidente Donald Trump dijo el lunes que esperaba tener el “honor de tomar Cuba”, y añadió que podría hacer con la isla lo que quisiera.

Las declaraciones se producen mientras Cuba afronta una grave crisis energética tras un bloqueo petrolero impuesto por EE. UU.

Si bien cualquier toma sigue siendo hipotética, la combinación de presión política, suministros de combustible interrumpidos y negociaciones en curso ha aumentado la incertidumbre sobre la estabilidad económica del país.

Impacto del bloqueo petrolero

El estrés económico de Cuba se ha profundizado desde que EE. UU. cortó los envíos de petróleo venezolano, una fuente crítica de combustible para la isla.

La medida siguió a la detención de enero del presidente venezolano Nicolás Maduro por parte de Washington, lo que privó a La Habana de su principal apoyo externo.

La pérdida de las importaciones de petróleo ha expuesto las debilidades del envejecido sistema energético cubano. Un apagón generalizado detuvo recientemente la vida cotidiana y alteró la actividad económica.

La manufactura, el transporte y los servicios públicos se han visto afectados, lo que dificulta la recuperación.

Washington también ha advertido que podría imponer aranceles a los países que suministren petróleo a Cuba.

Esto ha limitado aún más las opciones de La Habana, restringiendo el acceso a la energía y aumentando los costes para una economía ya tensionada.

Negociaciones y condiciones

Los comentarios de Trump se produjeron junto a las conversaciones en curso entre funcionarios de EE. UU. y las autoridades cubanas.

Informes sugieren que Washington ha pedido a Cuba destituir al presidente Miguel Díaz-Canel como parte de las conversaciones recientes.

Tal exigencia introduce incertidumbre económica adicional. Un cambio de liderazgo podría alterar la dirección de las políticas, pero no abordaría necesariamente los desafíos estructurales del sistema estatal cubano.

Díaz-Canel, quien sucedió a Raúl Castro en 2018, ha dicho que las negociaciones deben respetar la soberanía y la autodeterminación.

Históricamente, Cuba ha rechazado la interferencia externa en su gobernanza interna.

Esta postura ha sido a menudo un obstáculo clave para alcanzar acuerdos con EE. UU. y sigue siendo central en las conversaciones actuales.

Riesgos de cambio de régimen

La política de EE. UU. hacia Cuba se ha centrado cada vez más en el cambio de régimen.

El secretario de Estado Marco Rubio ha apoyado durante mucho tiempo este enfoque, y Trump ha sugerido anteriormente que podría producirse una toma, señalando que podría no ser amistosa.

Incluso la posibilidad de tal cambio está afectando el sentimiento económico.

Los socios comerciales y contrapartes financieras pueden volverse más cautelosos a medida que aumenta la incertidumbre.

El acceso a capital y crédito extranjeros, ya limitado, podría sufrir más presión si las tensiones se intensifican.

Al mismo tiempo, la ausencia del apoyo venezolano deja a Cuba con pocas alternativas para estabilizar su suministro energético.

Esto hace que la economía sea más vulnerable a choques externos y cambios de política.

Aumenta la incertidumbre económica

Trump describió a Cuba como una nación debilitada, reflejo del panorama económico más amplio.

Años de sanciones, la disminución de la ayuda externa y los retos de infraestructura han limitado el crecimiento.

Una posible intervención o toma por parte de EE. UU. podría conducir a una reestructuración económica importante, pero el periodo de transición probablemente sería disruptivo.

Las cadenas de suministro, los servicios estatales y los sistemas financieros podrían afrontar más inestabilidad antes de que se materialicen cambios a largo plazo.

Por ahora, el escenario sigue siendo incierto.

Sin embargo, la combinación de un bloqueo petrolero, exigencias políticas y una retórica cada vez más dura está aumentando la presión sobre la economía cubana, y los riesgos de una crisis más profunda siguen acumulándose.