Por qué el FMI ve riesgo de estancamiento para Europa

Por qué el FMI ve riesgo de estancamiento para Europa
Ananthu C U
19 jun 2025, 19:19 P. M.
  • El FMI advierte que Europa se enfrenta a un estancamiento, con un crecimiento previsto del 0,8% en 2025 debido a múltiples factores.
  • La fragmentación del mercado interior de la UE actúa como un obstáculo importante que reduce la productividad.
  • Es necesario adoptar medidas urgentes, como una mayor integración del mercado único y un mayor presupuesto de la UE, para reactivar el crecimiento.

El Fondo Monetario Internacional advierte que Europa se está deslizando hacia el estancamiento sin esfuerzos masivos para cambiar la marea.

Los crecientes riesgos geopolíticos, el lento crecimiento y la debilidad de las inversiones son los principales riesgos que aquejan a Europa.

La desaceleración del PIB en Europa

La institución con sede en Washington señaló las tensiones comerciales y la débil demanda como los principales inhibidores del impulso económico, con riesgos muy sesgados hacia un escenario a la baja.

A pesar de disfrutar de tasas de desempleo históricamente bajas y de que la inflación se acerca a los niveles objetivo, se prevé que la zona del euro alcance una modesta tasa de crecimiento de solo el 0,8 % en 2025.

El PIB de la Eurozona creció un 0,9% en 2024.

Los resultados económicos de Europa en los últimos años ofrecen una imagen más clara de esta desaceleración.

Tras una fuerte contracción del -6,08% en 2020 debido a la pandemia mundial, la Eurozona experimentó un fuerte repunte, con un crecimiento del PIB del 5,2% en 2021.

A esto le siguió un crecimiento del 3,5% en 2022 y una nueva desaceleración hasta el 0,4% en 2023.

El 0,8% proyectado para 2025 significa una continuación de esta tendencia a la baja desde sus máximos de recuperación posteriores a la pandemia.

Alemania, la economía más grande de Europa, tendrá un crecimiento del 0,3% en 2025. 

Los problemas de Europa

La desaceleración de la demanda en toda Europa es un problema multifacético.

Entre los factores que contribuyen a ello figuran el impacto persistente de los elevados costos de financiación para las empresas, que desalienta la inversión, y el aumento de la incertidumbre en materia de política económica.

La confianza de los consumidores también ha mostrado signos de debilitamiento, lo que sugiere que el ahorro precautorio puede seguir restringiendo el consumo de los hogares.

Además, la crisis energética desencadenada por los acontecimientos geopolíticos, junto con el cambio de la dinámica del comercio mundial, en particular con China, que ha provocado un aumento de las importaciones y una disminución de las exportaciones de la zona del euro, ha tenido un impacto significativo en los sectores manufactureros, que son intensivos en capital y muy sensibles a los precios de la energía.

Aumento de la productividad, profundización del mercado único

Para reavivar la productividad, el FMI ha instado a un "impulso decisivo" hacia una profundización del mercado único de la Unión Europea, largamente postergada.

El análisis de la institución indica que la fragmentación transfronteriza existente dentro de la UE impone una carga económica sustancial a las empresas, equivalente a un arancel del 44% para las mercancías y un asombroso 110% para los servicios.

El FMI sostiene que cerrar estas brechas internas a través de la armonización regulatoria, reformas integrales del mercado de capitales y una mayor movilidad laboral podría impulsar el Producto Interno Bruto (PIB) de la región en un 3% durante la próxima década.

Las perspectivas económicas se complican aún más por el aumento de las presiones fiscales.

A medida que los gastos relacionados con la defensa, el envejecimiento de la población y el cambio climático impulsan el gasto al alza, el FMI aconseja a los países con posiciones fiscales sólidas que prioricen la inversión.

Por el contrario, se advierte a los Estados miembros altamente endeudados que se preparen para medidas difíciles de consolidación fiscal.

Para respaldar los objetivos compartidos y hacer frente a estos crecientes costos, el FMI ha abogado por un aumento del 50% en el presupuesto general de la UE.

Si bien reconoció que el sistema bancario europeo está "adecuadamente capitalizado y líquido" en la actualidad, el fondo también destacó las posibles vulnerabilidades.

Prevé riesgos de deterioro del entorno empresarial para las empresas europeas con una exposición significativa a Estados Unidos, lo que podría, a su vez, tensar los balances de los bancos.

Luego de una "consulta del Artículo IV" regular, el FMI advirtió además que la creciente influencia de las empresas financieras no bancarias podría representar una amenaza para la estabilidad financiera más amplia dentro de la región.