El Banco Central de Brasil prevé una inflación cercana a la meta para 2027 y recorta las previsiones para 2025-26

El Banco Central de Brasil prevé una inflación cercana a la meta para 2027 y recorta las previsiones para 2025-26
Noris Soto
30 jun 2025, 10:37 A. M.
  • El banco central de Brasil proyecta una inflación del 3,2% para el cuarto trimestre de 2027, alineándose estrechamente con su objetivo del 3%.
  • La tasa Selic se mantiene en el 15% después de una subida de 450 puntos básicos desde septiembre para frenar la persistente inflación.
  • El crecimiento del PIB en 2025 se revisó al alza hasta el 2,1% en un contexto de mercados laborales más fuertes e impulsó el consumo de los hogares.

El banco central de Brasil expresó su confianza en su capacidad para mantener la inflación cerca del objetivo oficial hasta finales de 2027, al publicar el jueves proyecciones a medio plazo en las que el crecimiento de los precios sigue desacelerándose.

En su informe trimestral de política monetaria, el banco redujo las estimaciones de inflación para 2025 y 2026 y agregó una expectativa del 3,2% para el último trimestre de 2027, lo que sitúa la cifra más cerca del objetivo del 3% establecido por los responsables de la política monetaria.

Esta opinión se produce después de una prolongada y fuerte campaña de endurecimiento monetario que ha llevado la tasa de interés clave Selic del país a un máximo del 15% en casi 20 años.

El actual ciclo de subidas fue iniciado por el banco central en septiembre y, en conjunto, los tipos han subido 450 puntos básicos para equilibrar la disyuntiva entre el control de la inflación y el crecimiento de la economía.

Aunque a principios de este mes se preveía que la inflación sería del 3,6% en 2026, la proyección recién anunciada para 2027 del 3,2% muestra que la tendencia continuará a la baja.

El rango objetivo del banco para la inflación es de 1,5% a 4,5%, lo que ofrece a los responsables de la política monetaria un respiro ante la incertidumbre mundial y las preocupaciones estructurales locales.

Política más restrictiva, crecimiento más fuerte

A pesar del entorno de altas tasas de interés, la economía de Brasil ha demostrado resiliencia. El banco central elevó su previsión de crecimiento del PIB para 2025 al 2,1%, desde el 1,9% de marzo.

La mejora refleja un desempeño del mercado laboral más sólido de lo esperado en la primera mitad del segundo trimestre, así como un ligero impulso en la actividad del consumidor debido a los cambios regulatorios que afectan los préstamos deducibles de nómina en el sector privado.

Estos cambios de política han reforzado la liquidez de los hogares e impulsado el consumo, a pesar de que los costos de endeudamiento siguen siendo elevados.

Aun así, los funcionarios siguen siendo cautelosos y pronostican una disminución en el crecimiento en el segundo trimestre y en la segunda mitad del año.

El análisis identifica muchos factores que podrían frenar el impulso, entre ellos la política monetaria restrictiva, el limitado reflujo de la capacidad de producción, la disminución de la demanda mundial y la disminución del impulso del sector agrícola, que contribuyó considerablemente al crecimiento del primer trimestre.

Previsiones de inflación revisadas a la baja

Con su nuevo marcador de 2027, el banco central recortó su previsión de inflación de los años anteriores. Eso recortó 0,2 puntos porcentuales del pronóstico para 2025 a 4,9% y redujo ligeramente la perspectiva para 2026 a 3,5%, una disminución de 0,1 puntos. Los cambios en las tendencias implican que las presiones inflacionarias se están levantando gradualmente, pero es un panorama ambiguo en el mejor de los casos.

El informe indica una mezcla de fuerzas que afectan a los precios. El lado positivo, sin embargo, es que una actividad económica mejor de lo esperado sigue impulsando la presión del sector servicios.

La otra cara de la moneda es que la apreciación del brl y la caída reciente de los precios internacionales del petróleo también ayudaron a aliviar un poco esas presiones de costos, dejando más espacio para que el banco central respire sin necesidad de un nuevo ajuste inmediato del margen.

El banco también destacó su continua línea dura, calificando el nivel actual de las tasas de interés como "consistente con una pausa muy larga". Refleja una estrategia prudente destinada a reanclar firmemente las expectativas de inflación en torno al objetivo del 3% antes de cualquier ciclo de flexibilización por parte de los responsables de la política monetaria.

Camino a seguir: desinflación gradual bajo incertidumbre global

El informe más reciente del banco central pinta un panorama de optimismo cauteloso. Si bien la inflación se mantiene por encima de la meta en el corto plazo, las predicciones indican una convergencia gradual en los próximos dos años, incluso cuando es probable que el PIB mundial disminuya.

La resiliencia interna, el aumento de la transmisión de las políticas y las variables externas favorables, como la reducción de los precios de las materias primas, contribuyen a la senda desinflacionaria.

Sin embargo, el camino por delante no está exento de riesgos. La incertidumbre sobre las tasas de interés mundiales, particularmente en Estados Unidos y Europa, podría extenderse a los países emergentes, complicando la política monetaria de Brasil. Las presiones económicas internas y la dinámica política también pueden influir en las previsiones a mediano plazo.

Por el momento, el banco central parece mantenerse firme, apostando a que la paciencia y la persistencia de las políticas devolverían la inflación al corredor deseado.

Los próximos trimestres pondrán a prueba esa confianza, ya que la economía más grande de América Latina lucha por lograr un equilibrio entre el crecimiento y la estabilidad de precios.