El real brasileño ignora la turbulencia global y se mantiene cerca de 5,22
- El real brasileño se recupera hacia 5,22 mientras las altas tasas contrarrestan la aversión al riesgo global.
- El repunte de los precios del petróleo respalda a la moneda brasileña en medio de las tensiones en Oriente Medio.
- Las expectativas sobre la Selic suben a 12,13%, reforzando el atractivo del carry trade para los inversores.
El real brasileño se fortaleció hacia 5,22 por dólar estadounidense el lunes, mostrando una resistencia inusual en un momento en que los mercados globales se inclinan hacia activos más seguros.
El dólar alcanzó brevemente un máximo de seis semanas debido a la escalada de tensiones geopolíticas en Oriente Medio, lo que suele provocar salida de capitales de las economías emergentes.
Sin embargo, al concentrarse los inversores en los fundamentos locales que siguen respaldando al real, la moneda de Brasil se estabilizó en lugar de sufrir una caída drástica.
Las razones principales incluyen las tasas de interés extraordinariamente altas de Brasil, una economía dependiente de las materias primas que se beneficia del aumento de los precios del petróleo y las expectativas de que el banco central del país mantendrá una política monetaria de carácter restrictivo durante un período prolongado.
Gráfico: Trading Economics
El real brasileño se ha negociado recientemente entre 5,21 y 5,27 frente al dólar, según datos proporcionados por Trading Economics, lo que indica condiciones comparativamente estables en medio de la volatilidad global.
Expectativas de tasas más altas impulsan al real
El más reciente Boletín Focus, la encuesta semanal del banco central de Brasil entre economistas, fue un factor importante en la recuperación de la moneda.
Según el informe, los economistas aumentaron sus proyecciones para la tasa de referencia Selic 2026 de 12,00% a 12,13%.
La revisión al alza indica que los mercados están más convencidos de que Brasil necesitará mantener costos de endeudamiento más altos durante más tiempo para gestionar las amenazas inflacionarias.
Entre las grandes economías, Brasil ya tiene una de las tasas de interés reales más altas.
Según estadísticas macroeconómicas monitorizadas por Trading Economics, la tasa Selic es actualmente 15%.
Estos altos rendimientos animan fuertemente a los inversores globales a mantener activos brasileños, ya que siguen ofreciendo posibilidades de carry trade.
El real se ha recuperado a pesar de que las tensiones globales empujan a los inversores hacia refugios convencionales como el dólar estadounidense, el franco suizo y los bonos del Tesoro de EE. UU., lo que puede explicarse por esta dinámica.
El apoyo inesperado de los precios del petróleo
Brasil es un exportador significativo de petróleo, lo que contribuye a la estabilidad del real.
Los temores de interrupciones en el suministro provocaron un repunte en los precios mundiales del crudo a medida que se intensificaban las tensiones en Oriente Medio.
Sin embargo, precios del petróleo más altos pueden beneficiar a Brasil al reforzar los ingresos fiscales, mejorar las balanzas comerciales e incrementar los flujos de divisas por exportaciones energéticas.
Los flujos de capital hacia fuera que suelen asociarse con la aversión al riesgo global pueden verse mitigados por estos procesos.
Además, el aumento de los precios del petróleo tiende a elevar el valor de las exportaciones de materias primas en general y a incrementar las expectativas de ingresos del sector energético de Brasil.
De este modo, el shock geopolítico actual afecta a la moneda brasileña en dos sentidos: aumenta la incertidumbre global y, al mismo tiempo, mejora las perspectivas del país en materia de materias primas.
Persisten los riesgos de inflación
No obstante la reciente recuperación de la moneda, los inversores siguen recelosos respecto a las perspectivas inflacionarias de Brasil.
Los crecientes costes de la energía ya están generando inquietud sobre presiones inflacionarias persistentes, especialmente porque los precios internos de los combustibles están por debajo de los referentes internacionales.
Eventualmente podrían ser necesarias correcciones, como lo demuestra la creciente disparidad entre los precios locales de los combustibles y la paridad mundial.
La labor del banco central de guiar la inflación de vuelta hacia su objetivo de largo plazo podría volverse más difícil si esos aumentos de precios se materializan y se filtran en el principal indicador de precios al consumidor de Brasil, el IPCA.
Según datos macroeconómicos recientes, el mercado laboral de Brasil sigue siendo resiliente y la tasa de inflación del país continúa por encima del nivel objetivo del banco central.
En estas circunstancias, a los responsables de la política les resulta más difícil defender una flexibilización monetaria rápida.
Por ello, muchos empiezan a pensar que el banco central mantendrá políticas restrictivas hasta bien entrado 2026.
Vientos globales adversos vs. fundamentos domésticos
El rendimiento de la moneda brasileña demuestra la compleja interacción entre factores internos y circunstancias financieras internacionales.
Por un lado, el entorno global sigue siendo desfavorable.
Las crecientes tensiones geopolíticas, que normalmente deprecian las monedas de mercados emergentes, han fortalecido al dólar y aumentado la demanda de activos refugio.
No obstante, la estructura macroeconómica de Brasil ofrece varios factores estabilizadores, entre ellos:
• tasas de interés excepcionalmente altas,
• fuertes exportaciones de materias primas y un mercado relativamente resiliente.
A pesar de la volatilidad persistente de los mercados globales, estos factores han permitido al real superar a varias monedas regionales.
Lo que observarán los inversores a continuación
Las próximas cifras de inflación serán la siguiente prueba importante para la moneda brasileña.
El banco central podría verse obligado a mantener una política monetaria restrictiva durante más tiempo del que actualmente anticipan los mercados si la inflación se acelera, especialmente por el aumento de los precios de la energía.
Paradójicamente, al reforzar la ventaja de altos rendimientos de Brasil, esa situación podría sostener el apoyo a la moneda en el corto plazo.
Por ahora, la capacidad del real para mantenerse en 5,22 por dólar muestra cómo las fuertes presiones de aversión al riesgo global pueden ser compensadas por una combinación de resiliencia económica local, expectativas de política monetaria y dinámicas de materias primas.
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